La causalidad no es una ley y un argumento a favor de la existencia de Dios

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Leandro Castelluccio

Un argumento usual dentro del ámbito filosófico, religioso y hasta científico, utilizado para referir a la posible existencia de un dios creador del universo, refiere a considerar el llamado principio de causalidad. Se dice que todo evento (o efecto) debe tener siempre una causa, y esto sería esencial para el universo en sí: si hay un universo, este debe tener una causa, lo cual coloca la posibilidad de una deidad creadora del mismo, que oficie como causa del universo. Ante el contra-argumento de cuál es la causa de Dios, se suele agregar también, que dicha deidad está más allá de nuestra realidad física o de nuestro universo y que por ende no necesariamente se rige bajo los mismos principios, de modo que ese dios puede estar por fuera del principio de causalidad, de modo que no requiere una causa para explicarlo.

En un ensayo anterior, se desarrollan ciertos argumentos acerca de por qué la noción del primer motor inmóvilno es un argumento a favor de la existencia de Dios. Este ensayo expande sobe el mismo y profundiza en el error de considerar a la causalidad como una ley de la naturaleza y nos ayuda a entender la diferencia entre leyes del comportamiento de la materia y el principio de causalidad. 

Las cosas, las entidades, se comportan de determinada manera. Por ejemplo, un balón que es sostenido por una persona, al momento de soltarlo, este cae al suelo. Dependiendo de que tipo de balón es, este puede rebotar alto o quedarse cerca del suelo e inmediatamente detenerse. 

El comportamiento de las cosas explica las causas de las configuraciones de la materia, pero no debemos confundir el comportamiento de algo que genera causas de ciertas cosas con la existencia de una ley de causalidad que deba aplicarse a todo, incluido el universo mismo, de hecho podemos explicar los fenómenos en base a ciertas entidades sin requerir atribuir una causa específica para una entidad en concreto. Supongamos que arrojamos un balón sobre un plano inclinado. Dada la forma del balón, que es redonda, y que contribuye a sopesar la fricción, más  la fuerza de gravedad y el plano inclinado, el balón cae a lo largo del mismo. Al final de este, hay un objeto frágil, que al ser golpeado por el balón se rompe. Este es un evento o efecto, su causa es el balón que cae por el plano inclinado. Dentro de este esquema, ¿refiere la causalidad  auna ley, de la misma manera que la gravedad o la fricción y la naturaleza del balón? La respuesta es que no. La causalidad aquí es un concepto que resulta del comportamiento de la materia. Las cosas se comportan de determinada forma y lo que llamamos efectos son resultado de la manera en que la materia se desenvuelve en la realidad. 

Lo mismo aplica si analizamos las razones de por qué el balón está allí sobre ese plano inclinado, o aun más, por qué el balón es como es. Allí nos adentramos en el ámbito de las moléculas, los átomos y las partículas fundamentales de la naturaleza. Ciertas cosas tienen su razón de ser dado el comportamiento de sus moléculas o átomos y partículas constitutivas, que generan ciertas estructuras. Las mismas luego pueden oficiar de elementos o subestructuras de un todo mayor que constituye otro nivel de la materia. De este modo la causalidad sigue siendo un producto del comportamiento de la materia, más que una ley específica de la naturaleza, o sea, las causas y efectos representan simplemente al comportamiento de la materia. Y podemos ir hasta las partículas más fundamentales del balón del ejemplo anterior donde ya no podemos seguir subdividiendo y encontrando otras subestructuras con otras partículas, y aun así, podemos explicar su comportamiento, sin necesidad de aludir a otras causas, de modo que podemos explicar los fenómenos en base a ciertas entidades sin requerir atribuir una causa específica para una entidad en concreto, esto ocurriría específicamente para las entidades más fundamentales de la naturaleza que no están compuestas por otras entidades y también para el universo en sí mismo, en parte porque el universo es en sí, en su aspecto fundamental, un conglomerado de esta materia. De modo que no existe así una ley de la causalidad, en el mundo macro particularmente, en lo que consideramos como causa y efectos en el día a día, más bien la noción de causalidad como una ley es resultado de una interpretación de la realidad que involucra a las leyes de la naturaleza. Las cosas se comportan de una manera y lo que observamos son las consecuencias de eso, efectos, pero la causalidad no sería una ley en sí, de modo que no necesariamente se aplica a todo.

Aun así, debemos indagar: si no necesitamos una causa para explicar el comportamiento de esa partícula elemental, ¿por qué la partícula fundamental se comporta de la manera en que lo hace y no de otra forma? ¿Cómo explicamos eso? Pues aquí necesitamos entender primero a qué nos referimos con comportamiento en este contexto, y en general con el comportamiento de la materia. 

Imaginemos que una persona se sienta sobre una silla, ¿qué hace que esta no caiga? No es lo mismo una persona liviana que se sienta sobre una silla firme, que una persona de mayor peso sobre una silla débil. La razón de que la persona no caiga está en la estructura particular de los elementos involucrados. Pero si la persona es lo suficientemente pesada y la silla no resiste, esta puede romperse y la persona caer. El hecho de caer representa el desenvolvimiento en el tiempo de ciertas estructuras materiales: la persona, la silla y la Tierra en sí. El comportamiento de la materia refiere entonces al natural desenvolvimiento o sucesión de diferentes estados de acuerdo a la estructura de la materia involucrada. No es lo mismo la persona que cae que la que se mantiene en la silla. Entonces, cuando hablamos del comportamiento de la materia, estamos hablando de dos elementos: tiempo y estructura material, esto es, una progresión de distintos estados que se ajustan a una estructura material particular. Una entidad material en particular, dada su estructura, puede formar otras estructuras, que en conjunto más el tiempo, despliega un comportamiento particular. 

De esta forma nos adentramos en un concepto más profundo de causalidad que toma en cuenta las estructuras de las cosas y el tiempo, que son los aspectos fundamentales a la hora de hablar de causas. Pero notemos que si bien podemos hacer alusión a las subestructuras involucradas en el ejemplo anterior, como la materia que forma la silla, o la persona misma o la Tierra y su tamaño, todo esto refiere al hecho de que hay estructuras materiales y tiempo, no a que existe una ley de causalidad intrínseca a la naturaleza que se aplica a todo. Visto de forma macro, la silla tiene unas partes mínimas que ensambladas hacen al todo “silla”. Ya no necesitamos hablar de causas en el sentido de subestructuras materiales. De la misma forma, existen partículas elementales que no tendrían otras subestructuras materiales, sino que serían un límite, aquí ya no hay causas, sino que estas partículas elementales, dada su forma, más la dimensión del tiempo, se comportan de modo que generaran estructuras mayores, aquí tenemos causa y efecto, pero no todo lo involucrado presenta una causa. De modo que la particular elemental se comporta del modo que lo hace dada su estructura material, la forma de la misma, que es primordial, y con el tiempo, vemos dicha estructura desenvolverse de una manera en particular. Las cosas se comportan de una manera dada la estructura material involucrada y lo que observamos como efectos son consecuencia de dicha estructura, que se manifiesta en el tiempo. En el mundo del día a día, no solemos pensar en causas en términos estructurales, pero una ley de la naturaleza refiere a un patrón particular de comportamiento que tiene su razón en formas estructurales particulares de la materia. Pero recordemos que el comportamiento refiere no solo a las estructuras sino también al tiempo. En el día a día lo que pensamos es una ley de la causalidad que se aplica a todo como las leyes de la naturaleza, es más bien un reflejo del comportamiento de las cosas percibido, pero no algo tangible en la realidad como una ley de la naturaleza, que refiere justamente a una forma de comportarse de las cosas. Las entidades no se comportan de acuerdo a una ley de causa efecto, el comportamiento refiere a una forma estructural en el tiempo, tengamos en cuenta que existen partículas elementales que no tienen causa, y aun así se comportan de una forma en particular. En este sentido podemos hablar de comportamiento como la forma en particular que se comporta la partícula, y su causa, como su forma estructural, esto es un concepto más profundo de causalidad, pero no es algo que se aplica a todo necesariamente, pues no hay razón de la partícula, ya no hay otras subestructuras. 

Pero aun así, una pregunta más puede hacerse: ¿por qué la partícula elemental tiene la forma que tiene y no otra? ¿Acaso esto no implicaría que tiene que haber una causa más allá de la materia y del universo que determine su forma, y esta causa ser Dios? Pues en realidad no es una solución a un problema. Se plantea que Dios está fuera de la causalidad y sería la causa última eficiente del universo, y en nuestro desarrollo de la forma estructural de la partícula elemental. Pero tengamos en cuenta que la causalidad de algo hace referencia a una estructura y al tiempo, no a una ley en particular del universo de la que Dios en otra realidad puede escapar. Consideremos a su vez que algo como la causalidad no sería sólo parte del universo en el sentido de nuestro mundo en particular, sino de la realidad en sí, una que incluye a Dios. De modo que Dios debe a su vez presentar una estructura en particular que genere la forma especifica de la partícula elemental, al mismo tiempo que debe haber tiempo para que esa estructura se desenvuelva en la forma en que lo hace. Dios así no podría haber generado el tiempo, este debe existir como tal, lo mismo que la estructura de su ser. ¿Pero por qué Dios tiene una estructura con la forma que presenta y no otra? Pues esta es la misma pregunta que la anterior para la partícula elemental. De modo que apelar a un Dios no resuelve ningún problema. La cuestión es que no todo tiene una causa, la forma particular de una partícula elemental simplemente es, sin causas. Invocar a un Dios solo genera una entidad más que no necesitamos verdaderamente pues no resuelve un problema. Dicho de otra forma, apelar a una ley de la causalidad como argumento a favor de la existencia de Dios es errónea puesto que no existe semejante ley como tal, y no todo tiene una causa, y nuestro universo puede perfectamente ser parte de estas entidades sin causa.

2 thoughts on “La causalidad no es una ley y un argumento a favor de la existencia de Dios

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  1. Interesante artículo, pero no hace más que confundir conceptos.Por ejemplo, intenta negar la causalidad diciendo “Las cosas se comportan de determinada forma y lo que llamamos efectos son resultado de la manera en que la materia se desenvuelve en la realidad.”. Sin embargo, al decir que algo “es el resultado” de otra cosa, vuelve a introducir la causalidad con otro nombre.

    También confunde el argumento cosmológico con el argumento de la causa eficiente. Para el argumento de la causa eficiente es irrelevante que haya fenómenos no causales, o que el universo haya existido siempre, o haya surgido sin causa. Todo lo que necesita es reconocer que hay o alguna vez hubo una verdadera cadena de causas eficientes.

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    1. Por un lado destaco que el artículo no ofrece una refutación de la existencia de Dios, pero si plantea un argumento en contra de utilizar a la causalidad como razón de la existencia de Dios entendiendo que la causalidad no es equivalente a una ley de la naturaleza como lo son las leyes físicas. El artículo tampoco busca eliminar a la causalidad como parte de la realidad, en todo caso lo que hace es distinguir lo que las personas suelen llamar causalidad (que golpear un balón provocó su movimiento por ejemplo) de la causalidad más sutil y última que refiere a las formas de las estructuras de la realidad. Por otro lado el argumento de la causa eficiente y el cosmologico están interconectados, son dos caras de la misma moneda, de forma que resulta importante atender a su relación y como estos planteos respecto a la causalidad aportan a los mismos.

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