El error de Wittgenstein – el significado en el lenguaje

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Leandro Castelluccio

Este ensayo contiene extractos modificados de mi obra “Proposiciones” (ver en link).

¿Qué es lo que le da sentido al lenguaje en términos filosóficos? ¿Cómo se constituye el mismo? El filósofo Wittgenstein tenía algunas respuestas a estas interrogantes. En mi obra “Proposiciones”, desarrollo ciertas nociones sobre como se genera el significado y la comprensión, al mismo tiempo que realizo varias criticas a los planteamientos de Wittgenstein, de los cuales me aparto en varios aspectos. En el siguiente ensayo, se plantean algunos de estos desarrollos y críticas que pueden encontrarse con mas detalles en la anterior obra.

El significado como asociaciones de cosas

El proceso de asociación en la mente del sujeto es lo que da significado a las cosas, asociando entidades entre sí, y basándose en última instancia en lo percibido en la realidad o en estados internos (como las emociones o los estados de humor). Si alguien grita: “¡fuego!”, el entendimiento de esa palabra depende de la situación, dado que tenemos determinadas asociaciones de esa expresión según la situación y lo percibido; “¡fuego!” puede significar un incendio si estamos en un lugar cerrado en un edificio, puede ser también una orden indicando a un soldado que dispare su arma. ¿Es el uso el que le da significado a la palabra? ¿Cómo sabemos pues cuál es su uso? Todo conocimiento sobre el uso implica un aprendizaje del mismo y todo aprendizaje implica una asociación de cosas, por lo que es esto (la asociación de cosas) la razón del significado de la expresión.Si el conocimiento se basa en asociaciones de cosas en nuestra mente, la asociación de cosas a partir de otras asociaciones que nuestro cerebro pueda producir resulta en conocimiento.

Ante la proposición “no existe verdad absoluta fuera de las matemáticas”, ¿cómo es que puedo establecer que esto es así y no de otra forma si la proposición en sí parecería no tener sentido? O sea, lo que establece incluye a la proposición misma negándola: como esta no refiere a las matemáticas en sí, no expresa una verdad absoluta, por lo que puede suceder que no existan verdades absolutas en matemáticas y que existan tales verdades fuera de las matemáticas. Que no existe verdad absoluta fuera de las matemáticas se contradice, se niega, no puede tener validez. 

De acuerdo al empirismo lógico, las proposiciones con sentido, o bien refieren a proposiciones empíricas, capaces de comprobarse empíricamente, o bien son analíticas, refieren a la lógica y matemática (Creath, 2011). Pero esta noción misma, esta proposición sobre las proposiciones con sentido, es una proposición sin sentido, aparentemente. Sin embargo, planteo que una proposición no tiene sentido (como significado) si no tenemos nada asociado a los términos, que establecen cierta relación entre sí. O sea, la proposición sólo vale considerarse en la medida en que los términos de la misma que establecen una relación poseen significado al estar asociados a otras cosas. Una proposición que designa algo como la anterior, tiene un límite, las asociaciones de cosas asociadas a la proposición y sus términos, es lo que sostiene el sentido, el significado de la misma (y en definitiva su compresión), e implica en última instancia un límite que es la realidad. 

El límite es la realidad, aquello percibido en última instancia. Y las asociaciones de cosas pueden representar una relación que es en la realidad o no, ser válida o no, en cuanto a que refieran o no a relaciones de cosas en la realidad. Si sólo lo empírico y analítico tienen un significado, que implica en última instancia un objeto, y esto hace referencia a la realidad, y como hace referencia a esta implica una posible validez, verdad o falsedad, si la relación en la realidad es o no es, si es sólo en esos aspectos, la asociación niega su posibilidad porque no designa el postulado mismo, porque sólo lo otro tendría sentido. Esto es una contradicción y la naturaleza propia de la realidad que es el estándar de la verdad, lo válido, excluye dicha posibilidad. 

Es cierto que lo empírico y analítico tiene sentido, pero no es lo único, algo más los abarca a estos y al postulado mismo sobre que lo empírico y analítico tiene sentido, que no es “sólo” lo empírico y analítico. El sentido de algo en este caso implica el significado de algo. El significado de algo implica cosas asociadas a ese algo. Lo asociado implica, en las asociaciones de ese algo, un límite en algo que es percibido en la realidad, o un estado interno. La referencia de las asociaciones a una relación en la realidad, por ejemplo, implica la validez, la verdad o falsedad de ese algo según este criterio. El sentido es mantenido por las asociaciones de cosas, las asociaciones implican significado y validez, el sentido viene de esta forma.  Las asociaciones son lo que respalda a la proposición. El postulado anterior representa el conocer. Los postulados reflejan la acción epistemológica del sujeto que conoce, la proposición “conoce”, describe, en cierta forma. 

Establecería, por otro lado, que existen verdades absolutas fuera de las matemáticas, según mi consideración, porque la lógica que se manifiesta en la matemática se manifiesta en el mundo, en la realidad. Así, las proposiciones sólo tienen sentido en cuanto a las relaciones de cosas que establecen, las asociaciones de cosas a las que refieren sus términos, la relación entre los mismos, y las asociaciones a las que la propia proposición puede estar unida, todo basándose en última instancia en la realidad, tanto externa como para los estados internos del sujeto. 

No estoy diciendo que sólo lo percibido por los sentidos, por ejemplo, es válido, sin ser integrado en asociaciones de cosas, ni tampoco que las asociaciones de cosas en nuestra mente son exclusivamente válidas sin el material provisto por los sentidos, dado que no tendríamos asociaciones de cosas. Lo que trato de establecer refiere a que son las asociaciones de cosas, que implican la expresión de lo sensorial o estados internos y sus respectivas asociaciones, lo que le da sentido a un postulado. Si “sólo” lo empírico y lo analítico tiene sentido y puede ser verdadero, esta frase no lo tiene, muchos piensan. Decir que sólo lo empírico y lo analítico tiene sentido, podría tener sentido y ser verdadero, puede uno objetar, en la medida que refieren a una argumentación en base a lo percibido en la realidad y asociado en base a esta de por qué “sólo” lo empírico y analítico tiene sentido. Pero en base a lo dicho anteriormente, no es verdaderamente lo empírico y analítico lo que tiene sentido, porque no valida la asociación de cosas, que es lo que le da sentido a la frase que expresa que “sólo” lo empírico y analítico tienen sentido, y que permite darle sentido a lo empírico y analítico. Lo que implica asociaciones, que involucran algo percibido o un estado interno,  implica sentido. 

De lo dicho anteriormente sobre la proposición y la asociación de cosas, no cabe que una afirmación que se niegue (incluyéndose) sea válida, no puede serlo porque es una contradicción, lo que la proposición designa o describe no puede negarse, si lo hace es una contradicción y por lo tanto no tiene validez. 

Muchos pensadores han afirmado que “no podemos conocer las cosas o la verdad”, pero dicha asociación de cosas que es una afirmación sobre la verdad niega la afirmación misma, a lo sumo puedo decir que un aspecto de la realidad es incognoscible, pero debo de tener razones y un aspecto de la realidad debe ser cognoscible para que aporte información que permite hacer dicha afirmación, de lo contrario no es válida. Debe existir un lugar cognoscible en la realidad desde el cuál pueda hacer una afirmación sobre la imposibilidad de conocer cierto aspecto del mundo, de lo contrario no podría siquiera decir nada el respecto. Si digo “todas las proposiciones son falsas” concluyo que como esa es una proposición, “es falsa”. Si es falsa no puede ser que “todas las proposiciones son falsas”. El sentido de una afirmación, como significado no contradictorio, radica en la asociación de cosas, que no implica una contradicción en la forma de negación cuando se incluye. 

En este sentido uno se enfrenta al límite de la validación. Uno no puede decir que no existe la verdad como lo real, o el conocimiento es imposible, o lo único que existe es cambio y devenir en la realidad, no absolutos, o más bien, tales proposiciones no son válidas, ya que chocan con el límite, para hacer yo tales afirmaciones tiene que existir necesariamente un punto cognoscible en la realidad desde el cual pueda yo hacer tal inferencia o cualquier inferencia, y al existir tal punto, tales proposiciones son contradictorias. El conocimiento, al menos hasta ciertos límites, es posible, la verdad es cognoscible. Y si como decía Wittgenstein las proposiciones con sentido tienen que reflejar un estado posible de las cosas, su propio Tractatus no representa proposiciones con sentido, y por lo tanto, capaces de ser verdaderas o falsas (Reguera, 2002; Wittgenstein, 2003).

 Si nos dejamos la posibilidad abierta para tales indagaciones: ¿por qué no abrir la puerta para todo tipo de indagaciones que no reflejen un estado posible de las cosas? Esta es mi principal crítica a Wittgenstein. Una proposición de ser verdad no puede contradecirse a sí misma. Hay algo más que tiene que darle sentido a las proposiciones del Tractatus, aunque eso signifique que lo que el Tractatus establece no es correcto. 

¿Qué es entonces lo que da sentido a las proposiciones? Pues las asociaciones de cosas. En primer lugar, aquello a lo que le llamamos sentido depende de asociaciones, el criterio aquí es el de significado. Pero la comprensión de significado mismo requiere asociaciones. El entendimiento de algo está dado por asociaciones de cosas, y por ende de cosas asociadas, que implican algo percibido en la realidad, o estados internos, sólo así hay entendimiento y significado. La verdad o falsedad también depende de asociaciones de cosas, pues para comprender tal noción debemos tener ciertas cosas asociadas al término verdad o falsedad. Las asociaciones nos llevaran a un nivel con la realidad, algo que es percibido, por ejemplo, y por ende perteneciente al ámbito de la realidad. Que algo sea verdad o no depende del criterio planteado del término. He planteado que verdad es existencia, es lo real, lo lógico. Pero he manifestado que todas las proposiciones son existentes, en el sentido de que existen al menos en la mente de los individuos como asociaciones. Otra cuestión son las proposiciones que hacen referencia a relaciones en la realidad, según el criterio de relación que establecí en la introducción a mi obra “Proposiciones”. Esa es la verdad según el criterio (asociación) de que la asociación de cosas de la proposición expresa una relación en la realidad, en la medida que los términos de la proposición refieren en cierto punto a su vez a asociaciones con objetos percibidos, por ejemplo. 

No es el caso de un uso de las palabras como planteaba Wittgenstein en “Investigaciones Filosóficas” (Reguera, 2002). Lo que está antes que nada es el significado, este permite el resto de las nociones como verdad o validez. El significado refiere a las asociaciones de cosas, no es que el significado de algo refiera al uso, este puede ser un elemento más asociado al término, pero no el único factor que refiere al significado de algo o su comprensión, también tenemos imágenes, sonidos, sensaciones internas, por ejemplo. La noción misma de uso es un término que requiere antes que nada de asociaciones para su comprensión. El uso de un término lo constituye asociaciones de cosas en la mente de un individuo, son estas las que permiten nociones tales como el uso, el significado o la validez. Así, se dice en cuanto al segundo Wittgenstein que una palabra y su significado no implica una correspondencia directa con un objeto en la realidad, sino el uso que se le da, como cuando se dice “fuego” para que se disparen las armas (Reguera, 2002). Lo que hay detrás son asociaciones, fuego simplemente se toma como substituto de disparen, y disparen se asocia la acción de gatillar las armas, o sea una relación en la realidad (aunque no digo que el significado dependa de la correspondencia, sino de asociaciones), con esto último tenemos comprensión, de acuerdo a mi criterio, como he planteado en mi obra“Proposiciones”, el significado de fuego son las cosas asociadas a fuego, el “disparen” es una de ellas.

Quizás Wittgenstein se refería a lo que yo mencionaba como comprensión lo que él menciona como significado en el uso de la palabra, pero justamente esta comprensión no está dada únicamente por el uso, sino por otras cosas, imágenes asociadas, sonidos, sensaciones internas, etc. Las palabras siguen teniendo significado, no por el uso en sí, sino por las cosas asociadas a ellas, el uso surge de lo asociado a la palabra, o sea, surge de su significado y no viceversa, como parece plantearse. Probablemente alguien decidió usar “fuego” para indicar la acción de disparar, por el hecho de que hay combustión, fuego, cuando se disparan armas, justamente llamadas, de “fuego”. No sería un uso que podría llamarse aleatorio, sino que tiene su proximidad con eso. Luego las personas asociaron ese hecho, y de ahí comenzó a emplearse esa palabra de tal forma. O sea, el surgir del uso depende de asociaciones de cosas, y luego el uso se aprende como una situación, el uso está asociado a una situación particular, dicha situación que uno mantiene en su memoria, forma parte ahora de uno de los diversos elementos asociados al término, por eso planteo que el uso sería uno de los elementos que refieren al significado del término, pero no el único, y a su vez, que para llegar a un uso particular tiene que haber antes una generación de significado, por decirlo de una manera, que implica otras cosas, antes que un uso, que puedan ser asociadas a un término. 

De esta forma el uso de un término está dado por aquello a lo que una palabra está asociada en un contexto determinado, contexto en el que uno aprendió a qué cosa una palabra está asociada, pero que podría presentar otra asociación en otro contexto, así el uso se basa en determinadas asociaciones de cosas, o sea, el uso depende del significado, y no el significado del uso. Si uno nunca asoció que en determinado contexto una palabra está asociada a cierta cosa, la mención de esa palabra en dicho contexto pude resultarle a uno como de poco sentido, el uso no es más que otra expresión de asociaciones de cosas, son las cosas asociadas las que representan el significado de un término. Una palabra asociada a un contexto implica otra asociación a un objeto o acción por ejemplo. Así, un término se asocia a algo determinado en un contexto determinado, y en consecuencia se emplea tal término o no, se usa o no la palabra, donde puede tener otra cosa asociada en otro contexto. Primero se establecen ciertas asociaciones, se da cierto significado, luego se usa un término, o un gesto. Para Wittgenstein el significado de una palabra presupondría su uso, según mi pensamiento es lo contrario, el uso de una palabra presupone su significado, las cosas que existen asociadas a la palabra.

Por otro lado, una proposición que se dice no tener sentido, no es que no lo tenga, pueden existir pocas cosas asociadas a tal proposición. El significado aumenta, es cuantitativo, ya que representa un número de cosas asociadas a algo, y cuando pensamos en algo o establecemos una proposición es difícil ver las cosas separadas de otras. Otra cosa es la comprensión.

La verdad según mi criterio aquí utilizado, depende de que asociaciones de cosas refieran a relaciones en la realidad, aunque en principio refieran a otros qualia (experiencia subjetiva), que decimos refieren a entidades de una realidad, y estas entidades de la realidad que decimos refieren los qualia, pueden ser aquello que percibimos fuera de uno, como también estados internos, como emociones, en cuanto a las sensaciones subjetivas que implican. 

En estas cuestiones y otras difiero y me apartó del pensamiento de Wittgenstein sobre verdad y significado.Tengo determinadas asociaciones de una palabra que le dan su significado, entre ellas puede estar el uso en un contexto dado, y dicho uso y contexto requiere de asociaciones, y múltiples asociaciones pueden ser posibles para el mismo término. Ahora, fuera de que toda proposición existe como tal en la mente de un sujeto como asociación, también está el criterio de que una asociación puede reflejar una relación de objetos en la realidad (según el criterio de relación establecido en la introducción de “Proposiciones”). Como he manifestado, una definición existe en la mente de un sujeto pero no representa algo que exista como relación de objetos en el mundo (fuera del sujeto como una relación), sólo lo asociado al término puede representar tal relación. Si digo “un vaso es un recipiente para contener líquidos” estoy planteando un criterio de lo que es un vaso, pero puedo plantear otro. Si tal cosa como un vaso es algo real en el mundo como objeto físico, depende del criterio de vaso. La verdad o falsedad en este sentido es para un criterio, pero puede no serlo para otro, si las asociaciones del término no representan relaciones en la realidad que refiera a objetos físicos. El significado depende de las asociaciones de cosas, y estas implican una experiencia sensorial, subjetiva, o un estado interno, un estado de ánimo, por ejemplo, pero que no es transmisible, la experiencia es propia del sujeto. Por otro lado, tengamos en cuenta que las asociaciones que implica mi decir que la definición existe en la mente de los sujetos, no en la realidad, refieren a cosas que son el caso, o en todo caso considero ciertas, o sea, que hacen referencia a las cosas asociadas a los términos de los que hablo, que son las cosas factibles de ser verdad o no.  Tales proposiciones no carecen de sentido y posible validez, y son las asociaciones de cosas las que permiten tales nociones. 

De acuerdo al Tractatus, una proposición que manifiesta como “El mundo es la totalidad de los hechos no de las cosas” no tendría sentido ya que no refiere a un estado posible de las cosas, según las propias nociones del autor (Wittgenstein, 2003). Pero ya que las proposiciones dependen de asociaciones según lo que he planteado, en primer lugar, que tenga sentido o no depende de a qué le llamamos sentido, cuáles son las asociaciones del término. Que lo asociado a sentido sea válido o no depende de a qué le llamamos válido, cuales son las asociaciones del término. 

“Las proposiciones implican asociaciones”, esta proposición es a su vez una asociación de cosas, por lo cual no caigo en una contradicción, afirmar algo que se niega a sí mismo, pues todo lo que digo son asociaciones. Los argumentos planteados, lo que he manifestado sobre el sentido como significado, y que este se da como asociaciones que refieren algo percibido en la realidad o a un estado interno, y la verdad según las asociaciones planteadas de relaciones en la realidad y de existencia en la mente de los sujetos representa cosas que son el caso, que existen. 

Trasladando esto a la proposición anterior, que el mundo sea la totalidad de los hechos es un criterio del término “mundo”. La verdad o falsedad, según mi criterio, fuera de lo que existe en la mente de uno, es para con las asociaciones de “mundo”, no sobre el criterio mismo. Lo que uno se preguntaría es: ¿a que nos referimos con “hechos”? Y si tal cosa como los hechos refieren a algo que es el caso, en el sentido que refiere a asociaciones que plantean relaciones en la realidad, que hacen referencia a algo percibido en el mundo, tal asociación de mundo referiría a algo real fuera de la mente del sujeto. Si las asociaciones de “hecho” expresan algo que no es el caso, no sería verdad (según tal criterio). 

El sentido, como significado, estaría dado por asociaciones que implican algo percibido en la realidad o a un estado interno (aunque recordemos que ambas cosas son qualia o los estados cerebrales asociados a estos en todo momento, desde el punto de vista mental o cerebral), aunque la forma en como asociamos tales cosas que implican la realidad percibida, por ejemplo, pueden no estar reflejando relaciones en la realidad, y por lo tanto no representar algo verdadero (según dicho criterio de verdad). Muchas de las proposiciones del Tractatus lo que hacen es establecer criterios de lo que algo es, mediante una asociación, el problema del mismo es que su criterio de sentido no incluye a las proposiciones mismas del Tractatus, por lo cual hay una contradicción. Además, partiría de otra metafísica, la que planteo en estas proposiciones (las de mi obra “Proposiciones”), que el mundo es la realidad, y la realidad es lo mismo que la existencia, pero esto es un límite, yo sólo puedo entender la noción de realidad y existencia a nivel de la asociación con lo que uno percibe, por la observación de las cosas, por ejemplo, pero no puedo escapar de la realidad para definirla, no puedo ir más allá de esta, es el límite, por lo que todos los contenidos de definición mismos incluirían la noción de realidad. 

Si se interpretara a Wittgenstein en cuando a lo que menciona sobre lo que le da sentido a una proposición, un estado de las cosas, un hecho empírico, una proposición que describe una situación de cosas tangibles, por decirlo de una manera, como si también pudiese aplicarse a las proposiciones sobre las proposiciones, o sea, que estas refieran a cosas en una situación particular, sería el mundo de nuestro lenguaje, cómo funciona, entonces el Tractatus tendría sentido, no habría contradicción, bajo tal noción, o sea, se debería revaluar a qué refiere en sí los estados de las cosas, y ampliar tal noción para incluir las proposiciones del Tractatus. Pero parece que la descripción de Wittgenstein está más acotada y restringida. Por lo que si consideramos que las proposiciones sobre lo que tiene sentido del Tractatus contradicen las proposiciones del Tractatus mismas, si de hecho niegan su sentido, se debe buscar otro parámetro que de sentido a las cosas. 

Para evitar una contradicción, la naturaleza de lo que le da sentido a una proposición debe manifestarse en la proposición sobre la proposición, si una proposición establece lo que da sentido a una proposición pero este elemento no incluye a la proposición misma sobre lo que da sentido a la misma, entonces hay contradicción. Ninguna pretensión de validez, de verdad, puede haber para el Tractatus bajo tal discrepancia, teniendo en cuenta al propio Tractatus, en cuanto a lo que se habla de verdad, pues en parte depende de que haya una correspondencia fáctica con algo posible, podría decirse que hay un uso de la clásica noción de verdad, pero restringida a lo empírico más tangible, pero si las proposiciones del Tractatus no refieren a algo así, entonces no pueden ser verdaderas. 

Si se dice que esto no representa un problema, entonces cabe hablar de cualquier cosa bajo ese criterio, incluso aquello de lo que el Tractatus dice no deberíamos hablar. Y según el criterio que he adoptado de verdad, teniendo en cuenta que sí considero que las proposiciones del Tractatus tienen sentido, dado que el sentido para mi refiere a asociaciones de cosas, tampoco considero que sean ciertos los principales postulados del Tractatus, pues para mi, como he dicho, el sentido refiere a otra cosa, sí podemos hablar de la ética, la estética o la metafísica, etc., y plantear verdades respecto a estas cuestiones. Por otro lado, aun si se considerara bajo el criterio de los estados de las cosas que las proposiciones del Tractatus tienen sentido, diría que antes que referir a un estado de las cosas, refieren a qualia o asociaciones de cosas, mantenidas a nivel cerebral, a partir de las cuales se genera el comportamiento de establecer que refieren a cosas en la realidad. Las asociaciones de cosas refieren a esto antes que nada. El significado refiere a eso, y la comprensión depende de tales cosas asociadas. En esto, también me aparto del pensamiento de Wittgenstein. Estaría de acuerdo en que una proposición puede referir a algo verdadero si refiere a algo en la realidad, solo si ampliamos esa realidad para incluir como real nuestro mundo interno de sensaciones, por ejemplo, ciertos comportamientos, la ética, la estética, etc., pues para mi todo esto es real en el sentido de empírico (las cosas asociados a los criterios de estas cosas, y el conocimiento del hecho mismo que existen tales criterios en la mente de los sujetos, como parte de las cosas que conforman el denominado mundo).

De esta forma, cuando nos preguntamos cosas como qué es la materia, la única respuesta va a estar en las asociaciones de cosas que tengamos de “materia” o que nos podemos formar del término “materia”, dado que nuestro entendimiento de la noción de materia, parte de nuestra observación de la realidad y las relaciones de cosas que podamos captar, la respuesta, el significado, el entendimiento, está en las asociaciones, pero no existe una respuesta que escape al mundo, una respuesta más allá, no podemos escapar de las asociaciones que tengamos de materia, estas conforman el único entendimiento posible. 

O si establezco: “esta pintura es bella”, no estoy necesariamente planteando una cuestión sin sentido. Veamos, ¿cuáles son las asociaciones que tengo de estos términos? En algún punto referirán algo real, aunque eso real a lo que yo llamo bello no manifiesta en sí dicha propiedad, pero dicha designación estaría diciendo algo del mundo, particularmente del mundo de mi psicología, que existe. Esta proposición estaría hablando de mi psicología, de mi mundo, tiene un significado, un sentido en algo real, pues es la expresión de una atracción que manifiesto hacia un objeto, por ejemplo. O bien puedo establecer el criterio de lo que considero bello y decir A y B juntos resulta lo bello, para mi. A y B representarían propiedades de objetos físicos, por ejemplo, y si establezco el criterio que lo válido es aquella asociación de cosas que expresa una relación de cosas en la realidad y A y B se dan de hecho como relación en la realidad, según el criterio de relación establecido en la introducción (de mi obra “Proposiciones”), entonces puedo decir que lo asociado a bello es el caso, dicha asociación es verdad: lo asociado a bello, pero no el criterio en sí, ya que este sólo es real en la mente del sujeto, no fuera de este, otro criterio puede establecerse. 

No puedo expresar a través del lenguaje la experiencia subjetiva que manifiesto con el término belleza, sólo designarla, tal experiencia está más allá del lenguaje. Pero no significa que tal expresión sobre “lo bello” carece de sentido porque tal cosa en la realidad como “lo bello” fuera del sujeto no sea el caso. El criterio no es el caso en la realidad, tal asociación es mantenida en la mente del sujeto, o sea, lo que a uno le llama belleza depende de uno, de su designación del término, de las cosas que uno asocia al término, el criterio no refiere a algo directamente percibido en la realidad, pero eso no significa que lo asociado al término no pueda ser el caso, yo puedo establecer objetivamente si algo es bello para el criterio de belleza que se plantee, dado que las asociaciones del término pueden referir a algo real. Como acabo de plantear, puedo decir A y B juntos resulta lo bello para mi. A y B representarían propiedades de objetos físicos, y si estos son el caso en un objeto percibido, puedo decir que es bello, para tal criterio. 

También puede tener sentido una proposición sobre la moral o la ética. No resulta que lo ético no tenga sentido, uno puede establecer objetivamente si algo en la realidad es ético o no para el criterio del término que uno determina mediante asociaciones, el error sería trasladar el criterio mismo a la realidad y decir que es algo existente en esta independientemente del sujeto que mantiene la asociación.

Referencias

Castelluccio, L. (2017). Proposiciones. Independently published.

Creath, R. (2011). Logical Empiricism. Recuperado de http://plato.stanford.edu/archives/win2011/entries/logical-empiricism/

Wittgenstein, L. (2003). Tractatus logico-philosophicus. Editorial Alianza.

Reguera, I. (2002). Ludwig Wittgenstein: un ensayo a su costa (Vol. 12). Edaf.

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