Demarcando la lógica

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Leandro Castelluccio

El siguiente ensayo contiene extractos modificados de mi obra “Proposiciones” (ver en link).

Muchas veces se ha popularizado la idea de que existe un comportamiento deducible de la lógica, que hay patrones que naturalmente se explican en base a la misma, y por ende que puede haber un sentido lógico de algo en particular, que existe algo que por lógica es lo que debemos hacer, por ejemplo una ética deducible de la lógica. A su vez, se entremezcla lógica e ilógica con racionalidad e irracionalidad, aunque ambas cosas no sean necesariamente lo mismo. Sin embargo, uno cosa es la estructura de algo, y otra cosa su contenido, de modo que podemos pensar algo de forma lógica, pero eso no implica que el contenido sea algo deducible de la lógica. Además el término y los términos derivados de “la lógica” tienen múltiples asociaciones, lo cual genera más confusiones. Aquí demarcaremos y daremos sentido a la lógica en sus diferentes significados.

¿Comportamiento lógico?

El ser humano tiende a separar las decisiones que hace en lógicas o racionales e ilógicas o irracionales, pero se plantea muchas veces que no hay en última instancia tal separación, que la arbitrariedad de las emociones impregna toda decisión, aparentemente,  no importa de la naturaleza que sea. Antes que nada, debemos remarcar que decir “lógico o racional” depende por supuesto, de a qué le llamamos racional para determinar si esta proposición es tal, y también debemos demarcar a qué le llamamos decisión. Aquí el sentido de decisión refiere, más bien a la acción, y aquí racional lo tomamos como lógico (aclararemos este último término más adelante)

Esto anterior parece decirse en ciertos casos porque se piensa que ninguna motivación es lógica o pude surgir de la lógica. Tal cosa implicaría que debería expresarse como sí y ser evidente, o sea, la lógica no es causa de cómo funcionan las cosas, sino la simple expresión de cómo funcionan las cosas.

Se pensaría así que si estuviéramos en un estado donde toda emoción, sentimiento o pulsión instintiva fuese eliminada, no habría motivación alguna para actuar o comportarse de determinada manera, por lo que toda acción sería arbitraria, no llevada hacia ningún objetivo, basada en el contexto externo inmediato, por ejemplo.

Si la lógica no es motivo de comportamiento, podría de todas formas plantearse que podemos utilizar la razón sin embargo, como la expresión de la lógica en las cosas para orientar conductas motivadas emocional o instintivamente (este último puede ser un criterio del término razón). 

Pero debemos entender que la expresión de la realidad es lógica, por un lado, las conductas llamadas irracionales son expresiones lógicas pero no se infieren de la lógica de la estructura de la realidad. Cuando se dice que la razón falla y se produce una conducta irracional no es algo ilógico, nada puede ser en la realidad ilógico, de lo contrario no sería. Las conductas pueden basarse en premisas que uno manifiesta con sentido, cuando uno tiene un propósito, por ejemplo, pero si el resultado no es esperado se dice que es irracional (en el sentido de ilógico), no es así tal cual, simplemente la causa de la conducta es diferente, la causa de la conducta llamada racional es otra, obedece a otras asociaciones de cosas. Entonces las personas llaman irracional o racional a la naturaleza de las causas de una cosa u otra. 

Por ello, para decir que una conducta es racional o irracional se tiene que dar una noción de racional e irracional como diferente de lógico o ilógico. ¿Pero verdaderamente las conductas son motivadas por las emociones, independientemente de cómo se denomine la conducta (racional-irracional)? Las conductas tienen una causa como fin, una meta que establece la acción, o puede la acción tener una causa pero no en base a fines, una causa arbitraria que establece una conducta no orientada a un fin, como el comportamiento que se deriva de un estado depresivo (del estado mismo, no junto a dicho estado), por ejemplo. Pero dentro de las causas como fines, podemos incluir la noción de racionalidad, pero no podemos dejar de lado la noción de conducta causada, determinada. Muchos han argumentado que las acciones o conductas no están exclusivamente (o sea, en todas las acciones posibles) determinadas por las emociones e instintos, sino que la llamada razón (entendida en diversos sentidos) también actúa, otros que afirman que sí (exclusivamente), otros afirman que la razón podría por sí sola orientar nuestra conducta (pero de nuevo, depende de a qué se le llame razón). 

Supongamos que las acciones dependen de emociones e instintos. Si toda conducta es motivada de esta forma, toda conducta ética tiene su base en las emociones o pulsiones instintivas. Toda conducta que no esté motivada de esta forma sería arbitraria, sin un fin determinado.

Y aquí volvemos a la discusión inicial. La lógica en su estructura no acarrea ninguna intencionalidad respecto a nada, esta solo expresa y refiere a la estructura de la realidad, o las emociones o pulsiones instintivas (que son parte de la realidad). Si la realidad tuviese una intención intrínseca a la misma sería diferente. Intención como la causa de algo, por ejemplo. Que la realidad o la lógica tenga intención significa que expresan la causa para un determinado fenómeno por parte de un organismo como un ser humano. 

Nuestro pensamiento remite a una estructura lógica compartida por la realidad. En la realidad hay interacciones y relaciones de objetos. Podemos referir a estos a través del pensamiento. Sin embargo, se postularía que la expresión de cierto fenómeno es a través de la constitución de las pulsiones instintivas y emociones, o de la interacción misma de la materia, que permite que el sujeto sea. Sin tales estructuras no existiríamos. Somos la estructura que se mantiene, la expresión de cierto fenómeno es a través de los elementos constitutivos previos. Dado A entonces B, siendo B una conducta orientada a la supervivencia, A podría considerarse el fin de sobrevivir, que establece la supervivencia. La expresión es lógica, pero es eso, solo expresión, A no puede ser inferido necesariamente en el sentido de un fin o propósito en la realidad en última instancia separado del sujeto el cual puede o no ser acatado. Esto es lo que significa que no podemos actuar en base a la lógica, o sea, en base a la estructura de como son las cosas en la realidad, puesto que la realidad no tendría fines en última instancia. Esto es el hecho de que la lógica refiere más bien a una estructura en particular, más que al contenido específico de la misma, por decirlo de una manera.

La realidad es lo lógico, según mi criterio, y por eso lo anterior es lógico, pero A no se infiere necesariamente de lo lógico, en ausencia de A, A no surge de lo lógico, pues las cosas que conforman lo que llamamos realidad no tienen una causa en última instancia, en el sentido de que presentan un límite (ver los planteamientos iniciales de mi obra “Proposiciones“). 

Lo que establezco aquí es que la motivación de un sujeto para actuar, su fin, no puede inferirse de lo que es lógico, y como resulta lógico lo que refiere a la realidad, según mi criterio, la estructura de la realidad no contiene un “por qué” se ha de actuar de determinada forma en última instancia, y tampoco un “por qué” en última instancia que sea directamente percibido de la realidad, y por lo tanto una entidad existente independiente del individuo (las cosas en la realidad o las cosas que forman parte de lo que llamamos realidad carecen en última instancia de sentido o propósito-ver planteos de la primera parte de “Proposiciones”), y no puede así ser la conducta racional, si esto es equivalente a lo lógico. O sea, carecemos de las premisas en la realidad para determinar el comportamiento que se inferiría necesariamente de estas, que le llamaríamos lógico. 

El comportamiento sí puede ser racional

El comportamiento puede ser racional, en la medida que es en base al sujeto que determina el fin y actúa, y en base a su conocimiento, para conseguir dicho fin. El razonamiento podría ser el siguiente: “si quiero sobrevivir, debo conseguir alimento, quiero sobrevivir, por lo que debo conseguir alimento”. La conclusión es lógica, pero el fin de sobrevivir no puede inferirse de la realidad en última instancia (como indicábamos anteriormente), debe estar determinado justamente por lo que el sujeto establece como fin, lo que es su deseo, en base, por ejemplo, a sus valores, y todo esto es determinado por la capacidad asociativa del sujeto, por su mente, pero el fin no implica un dictamen de la realidad en última instancia, el individuo no tiene por qué hacer nada en el mundo, el fin que guía sus acciones es determinado por este, no existe como tal en la realidad en un último nivel. Un individuo racional (según un criterio del término), consideraría lo anterior en su actuar, aunque este puede simplemente sentir una profunda necesidad de alimentarse y actuar en consecuencia, sin tener en cuenta en su mente valores o fines de forma clara y concisa. Por lo que la conducta puede ser racional en la medida que sigue la estructura anterior (es lógica en ese sentido), pero no es lógica en última instancia en el sentido de basada en la realidad respecto a un fin último en la misma que uno puede deducir.

¿Podemos pensar de forma ilógica?

Por otro lado, no considero que uno pueda pensar ilógicamente, en el sentido, por ejemplo, de que uno arribe a conclusiones sin premisas. Creo que Wittgenstein tenía una posición igual o similar respecto a este aspecto. Wittgenstein decía que una proposición puede no tener sentido, pero que el pensamiento no es ilógico (Wittgenstein, 2003). Por mi parte, en vez de sin sentido diría que una proposición que se toma como conclusión no es una expresión de la secuencia de las premisas. Y esto es distinto a su vez de expresar algo que sea ilógico como decir que los efectos anteceden a las causas, lo cual uno sí puede hacer. No podemos pensar ilógicamente, si tengo una conclusión las premisas están, consciente o inconscientemente, o lo que tengo no es una conclusión de cierto razonamiento o secuencia de premisas. Cuando se habla de las reglas de la lógica o del razonamiento válido, yo hablaría más bien de respetar una secuencia establecida, para distinguirlo de lo lógico o ilógico.

Los razonamientos, tantos aquellos con una conclusión que se ajusta a las premisas o no, son posibles, las personas los llevan a cabo, ahora podemos referirnos a conclusiones lógicas o ilógicas respecto a estos razonamientos, que es distinto de que algo sea lógico o ilógico en cuanto a la estructura misma de la realidad. En un razonamiento con una conclusión que no refiere a la secuencia de las premisas, la conclusión es ilógica, la conclusión, o sea la proposición o afirmación que se dice expresa la secuencia de ciertas premisas con las que estamos trabajando, no la afirmación sola, fuera del contexto del razonamiento, pues la afirmación en sí puede referir a algo que es posible y sucede. 

Lo que ocurre cuando hablamos de conclusión ilógica es que una afirmación que se dice expresaría la secuencia de unas premisas con las cuales estamos trabajando no es posible de ser extraída de tales premisas, según lo que dicen las premisas y la secuencia que establecen, y para que exista tal afirmación que se toma como conclusión,  deben haber otras razones, otras causas de la misma. 

Las conclusiones también pueden ser lógicas, en cuanto refieren a la secuencia de las premisas con las cuales estamos trabajando. Lo que las afirmaciones referidas a conclusiones ilógicas indican, no sucede en referencia a las premisas, algo que se concluye (en cuanto a una conclusión ilógica), no sucede por lo que las premisas en particular expresan, pero puede ser posible y suceder o no, teniendo en cuenta a la premisa sola, en referencia a la realidad (la proposición puede referir a algo lógico, que es posible). Lo que las afirmaciones que refieren a conclusiones lógicas indican puede ser posible teniendo en cuenta la realidad, y pueden suceder o no. Lo que las afirmaciones que refieren a conclusiones lógicas indican también puede no ser posible, no ser lógico, teniendo en cuenta la realidad. De esta forma, empezamos a demarcar los término adecuadamente y comprendemos que si bien podemos tener una conclusión lógica, esta no necesariamente refiere a algo posible o lógico, en cuanto a algo real.

Por otro lado, lo que las premisas indican, por otro lado, puede ser lógico o ilógico, posible o no,  teniendo en cuenta la realidad. Puede haber conclusiones lógicas o ilógicas con premisas que refieren a algo lógico o ilógico. 

Y luego tenemos la Lógica, para distinguirla de cuando hablamos de lo lógico o ilógico, que sería la disciplina dedicada al estudio de estas secuencias de las proposiciones, que presenta diversos postulados sobre las mismas, como cuales conclusiones resultan ilógicas y cuales lógicas, y por qué, por ejemplo.

¿Qué es entonces lo racional e irracional?

Cuando hablo de lo racional y lo irracional en estas proposiciones indico que me refiero a aquello que va acorde con la realidad o no. La racionalidad refiere a la capacidad de asociar. Podemos tener una baja o alta racionalidad. Considero que la baja racionalidad da lugar más frecuentemente a lo irracional (aquello que no resulta real). Ahora, cuando se habla de irracionalidad, en el sentido de forma de pensar irracional, lo más acertado según el uso común del término, sería referirnos la generación de consecuencias ilógicas, a dar lugar a secuencias incorrectas de afirmaciones, como acabo de indicar.

Si decimos algo como “es lógico comportarse para sobrevivir”, tenemos que analizarlo considerando lo mencionado antes. Puede que hagamos referencia a una conclusión que sigue la secuencia de sus premisas, siendo ese el sentido de decir que es lógico, la noción de “comportarse para sobrevivir “es lógica, en cuanto a conclusión de ciertas premisas. Si decimos que comportarse para sobrevivir es posible, como lo que puede suceder, en cuanto a la noción de lógico como lo posible, lo real, entonces “comportarse para sobrevivir” es lógico. Ahora, si dijésemos algo así como que “comportarse para sobrevivir es lo lógico”, “lo lógico” en el sentido de lo único posible, sucede que uno puede comportarse con consecuencias contrarias a la supervivencia, por lo que no sería lo lógico.

Por ello debemos entender cuando hablamos de racionalidad y lógica que una cosa no es exactamente la otra.

Si bien el pensamiento ha sido utilizada con fines malévolos, las creencias basadas en nada, las ficciones de los sujetos, han sido siempre la causa detrás de los mayores crímenes contra los individuos, por ejemplo, aunque esto no es la única causa. O sea, cuestiones de irracionalidad. Pero no considero que pueda decirse que algo lógico, fuera de nuestras emociones e instintos, y más importante aun, ciertas ideas, ha llevado a esos actos. 

No debemos confundir nuestras expresiones que conforman manifestaciones de nuestras emociones y juicios respecto a las cosas, con las cosas como se dan en la realidad.¿Es decir: “mi conducta es irracional” o “esta conducta no tiene sentido” una referencia a lo ilógico como naturaleza de la conducta? Nada en la realidad puede ser ilógico, lo que decimos en realidad, si no es un juicio, es que esta conducta tiene otras causas, representa otra asociación de cosas que la gesta, donde participan nuestras emociones, por ejemplo.

La razón

Si se plantea alcanzar un objetivo determinado, el bienestar, por ejemplo, y se establecen distintas formas de alcanzarlo: 1, 2, 3, 4 o 5, siendo 1 la menos eficaz y 5 la forma más eficaz, y no habiendo argumentos en contra de la elección de alguna opción, puede que elijamos 5 para alcanzar dicha meta de bienestar.  Considero que este es el uso de la capacidad asociativa, el criterio de razón que podría establecerse. La razón es nuestra capacidad de establecer asociaciones de cosas en base a la realidad externa y a nuestros estados internos que son experimentados. Ahora, el objetivo, el bienestar, no puede surgir de la lógica (distinto de razón).

Sin embargo, surge otro problema, el por qué preferiríamos optar por 5 y no por 1. 5 es más eficaz, ¿pero se deduce su elección del uso de la lógica? No hay forma que una intención o acción, según planteo, se derive de la lógica o de la razón (tomada como sinónimo de lógica), porque estas cosas no implican intenciones. Una intención que surge de la lógica debería ser evidente, necesaria, un conocimiento a priori, pero en este caso el impulso por una opción o por otra no es evidente en ese sentido, además la lógica, la realidad, no contiene fines, criterios, la elección de una de las opciones no viene dado por esto, vendría dado por la emoción según lo que muchos consideran (o por lo que llaman pasiones por ejemplo). De hecho, todo se remite al criterio último en el hombre, que es la recompensa (este es mi criterio), el sujeto sigue aquello que lo recompensa en alguna medida, y todos los demás criterios que le siguen tienen su base y límite en este. 

La noción de razón como la capacidad de establecer asociaciones en base a la realidad y a estados internos, es la que adopto, y esta permite tomar la elección de seguir la forma 5. La causa de esta elección está en el fin, en la meta (bienestar), en lo que queremos lograr y en la forma en que queremos hacerlo. La cuestión es qué determina la meta y la forma de alcanzarla. La meta y la forma de alcanzarla están dadas por nuestra capacidad asociativa, o sea, la razón, según mi criterio. Los valores que un individuo posee surgen de su capacidad asociativa, estos implicarían el fin, los valores surgen de la interacción de nuestro pensamiento y nuestras emociones y sentimientos, de la asociación a los estados de recompensa,  según mi consideración. 

¿Qué pasa con las emociones, la ética y la razón?

Se podría plantear que las conductas basadas en las emociones mismas podrían ser el caso, pero puede que uno lleve a cabo cierta acción al mismo tiempo que hay un correlato emocional, la causa podría ser algo más, trasfondo de ambas cosas, de la acción y la emoción. Las emociones que impulsarían la conducta, según ciertos sujetos, pueden manifestarse en respuesta al ambiente (reacción de lucha-huida, por ejemplo) o podemos hablar de una determinada configuración neuro-química que no refiere al ambiente necesariamente (como se da en el humor, por ejemplo). 

Las razones (causas) de nuestras metas no pueden inferirse de un fin en la realidad en última instancia (no existe tal fin en la realidad en última instancia) o referir a algún principio abstracto independiente de la mente del sujeto en última instancia, algo que debemos descubrir fuera de nuestra mente, sino que nuestra mente, nuestro pensamiento, establece las metas, los propósitos son generados por el individuo, no descubiertos, y así tuvo que ser en algún punto, dado que si descubriéramos las metas en otros, como no existen en la realidad de forma independiente, alguien las tuvo que generar en primer lugar. 

Los valores son tales sólo para los sujetos, la realidad carece de valor (según cierto criterio de valor). Nuestra moral, no puede así ir más allá de nuestras acciones basadas en metas o propósitos, dado que en un punto llegaremos a lo no causado. La realidad es amoral, los propósitos no existen en ella en última instancia, estos son los que determinan nuestras acciones, aun si fuesen las emociones que estén guiando las conductas de un individuo particular, el límite debe considerarse como lo que simplemente es, no podemos dar cuenta de una causa más allá de este, dado que no existiría. 

Ahora, para la conducta orientada por emociones considero que existirían ciertas bases de las acciones basadas en ellas que son aleatorias (despertadas por factores que nos representan una orientación particular de la vida del sujeto), la moral objetiva, o más bien, consistente, no podría así estar basada puntualmente en esto, o en los propósitos tomados como absolutos, sino en otros factores. No hay una necesidad lógica, dictada por la lógica, de que el sujeto elija la opción 5, las cosas se expresan de forma lógica, pero el por qué de elegir la opción 5 está dado en la naturaleza de la persona, seguir aquello que lo recompensa en última instancia, según mi criterio, que sería el criterio último de la acción de la elección y acción del sujeto. 

De esta forma no existe una necesidad intrínseca a la lógica de que porque exista la lástima en el ser humano esta deba institucionalizarse políticamente, no existe una necesidad de que porque la ciencia diga que una sustancia puede resultar perjudicial para el individuo, se deba prohibir su uso. El conocimiento, la realidad, se expresan de forma lógica, de lo contrario no serían, pero la realidad, la lógica, no contienen en sí en última instancia ningún fin, este pertenece al ámbito de la naturaleza del hombre, lo que hace se basa en lo que lo recompensa, no en fines existentes independientes de los sujetos, estos no son tales en última instancia, la realidad no contiene fines en un último nivel, hay un límite, y sin embargo es usual entre las personas justificar sus fines apelando a estas entidades inexistentes.

¿Qué es entonces la razón?Según mi criterio, refiere al pensamiento mismo, a las asociaciones de cosas específicamente. Mi criterio, como he establecido puede diferir de otros. Yo hablaría de racionalidad distinto de lo racional o irracional, haría una distinción. Racionalidad como asociaciones. ¿Qué significa una racionalidad más o menos desarrollada? Mayor o menor nivel de asociaciones. Lo irracional considero sería lo no basado en la realidad, pensar o actuar en base a creencias falsas, supersticiones, etc., que considero implicaría un menor nivel de asociaciones, una racionalidad menos desarrollada. Lo racional es lo basado en la realidad, en el sentido de hechos, de actuar en base a hechos. Trato así a lo racional como aquello basado en la realidad, o sea, tener en cuenta relaciones que se consideran, por la evidencia, que se dan en la realidad externa a uno. Lo irracional en este sentido sería tomar como dado o real relaciones inexistentes, falsedades. Esto implica que uno puede utilizar su capacidad asociativa, su razón, y llegar a asociaciones que son tomadas como objetivas en el sentido de que refieren a relaciones en la realidad cuando de hecho no lo hacen, uno puede así equivocarse en el uso de la razón y guiar sus acciones en base a nociones inexistentes en la realidad, esto puede ocurrir.

Por lo que, el ser humano actúa según mi consideración en base a la recompensa como criterio último. Esta es la base de la conducta ética. Las emociones más que razones de las conductas, en general serían mecanismo de preparación y orientan nuestras conductas basadas en el criterio de la recompensa. Podemos tener una alta racionalidad o baja racionalidad (alta irracionalidad), lo que implica mayor o menor complejidad asociativa (aunque a veces lo más simple puede resultar lo más certero, lo cual es otra cuestión). En general, mayor racionalidad implica actuar de acuerdo a lo racional (cosas que se basan en la realidad), la irracionalidad implica generalmente llegar a comportamiento basados en lo irracional (lo que no se basa en la realidad). Dentro de este esquema tenemos lo lógico e ilógico como aquello que es posible o no, y de forma distinta como aquello que sigue la secuencia de nuestras premisas o no cuando se lleva a cabo el proceso de la razón. De modo que la lógica se entrelaza con la racionalidad, aunque no es necesariamente la misma cosa según los criterios expuestos. 

Referencias

Castelluccio, L. (2017). Proposiciones. Independently published.

Wittgenstein, L. (2003). Tractatus logico-philosophicus. Editorial Alianza.


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