Dos dimensiones del arte – una crítica

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Leandro Castelluccio

 

Imagen de portada: Mercurio por Nick Gaetano (Imagen obtenida de: link)

 

Ayn Rand es una autora-filósofa que despierta opiniones encontradas continuamente, fieles seguidores de su pensamiento, fieles opositores y otros que adoptan una posición intermedia. A modo de ejemplo tenemos dos artículos recientes bastante ilustrativos, uno a modo de crítica, considerando que Ayn Rand no era verdaderamente una filósofa, o su filosofía no es de considerarse seriamente como la de otros pensadores (link), y una respuesta a dicho artículo defendiendo a Rand, aunque el autor no esté totalmente de acuerdo con sus planteos (link).

Sin entrar globalmente en tales debates, mi interés aquí es discutir una aproximación interesante y que vale la pena analizar respecto a su pensamiento acerca del arte, y cómo la autora lo conecta con otros elementos de la filosofía. Una vez expuesto esto, realizaré una breve crítica a tales planteos, sin negar la validez de varios aspectos de su pensamiento respecto al arte.

De acuerdo a Ayn Rand, “el arte es una recreación selectiva de la realidad, de acuerdo al juicio de los valores metafísicos de un artista” (Rand, 2009, pág. 23). Esto significaría, antes que nada, que el arte no puede considerarse cualquier tipo de creación humana según la autora. Esto trae aparejado una postura tajante frente a la consideración de lo que es y no es arte. De esta forma, algo cuadrado colgado en una pared no sería una definición de una pintura, o un montón de páginas agrupadas con una cantidad grande de letras no sería una definición clara de lo que es una novela. De la misma forma, un grupo continuo de sonidos no es una definición de una sinfonía. De tal forma, no se le puede llamar arte a cualquier cosa. Lo que distingue las diversas formas de arte, de acuerdo a Ayn Rand, es el hecho de que la obra artística es un integración de distintos elementos de la realidad, que pueden ser colores, sonidos, palabras, etc., que expresan en un concreto, en la obra misma, diversas abstracciones metafísicas, al mismo tiempo que darían cuenta de características psico-epistemológicas o la visión del artista de la cognición humana. Estos serían los elementos filosóficos del arte y su cometido primordial. El arte podrá ser analizado sin dudas por el estilo, la forma, la originalidad y demás características estilísticas, pero estas estarían en función de expresar dichas abstracciones y psico-epistemología, siguiendo los planteos de la autora. Estos dos últimos elementos son los que constituyen lo que Ayn Rand denomina “sentido de la vida”, que tiene una característica relativamente inconsciente en las personas, a menos que haya sido captado y conceptualizado en una filosofía explícita y consciente en la persona, de forma tal que muchos artistas suelen expresar un ilustre sentido de la vida, de acuerdo a los parámetros de Ayn Rand, un sentido acorde con la naturaleza del ser humano racional, pero mantienen conscientemente una filosofía totalmente opuesta a dicho sentido.

El sentido de la vida no tiene que ser entendido en este caso como el propósito de la vida de uno, sino como el “corpus de integraciones” en parte inconscientes que guía la vida de las personas y que es uno de los elementos primordiales con el que podemos contemplar una obra de arte y pronunciarnos sobre su belleza o fealdad. Todas las personas se guiarían por un sentido de la vida, algunos serían más conscientes del mismo que otros. El sentido de la vida estaría compuesto por los dos elementos antes mencionados: el metafísico y el psico-epistemológico. El metafísico son las ideas que tiene la persona sobre la realidad y las cosas que considera importante en el mundo. El sentido de la vida metafísico se expresa muy bien en el arte. Siguiendo a Rand, imaginemosuna escultura de los antiguos griegos o romanos, estos mostraban en cierta forma al hombre como un dios, pues podríamos decir que los antiguos griegos y romanos eran una cultura centrada en el hombre y veían que el estado natural del mismo era la grandeza, la fortaleza, la belleza. Eso reflejaría la concepción metafísica de la existencia, que se expresaría en el sentido de la vida de los antiguos griegos o romanos. Si en comparación observamos una estatua o pintura de la edad media observaríamos un tipo diferente de concepción estilística del hombre, probablemente un hombre deformado, feo, gris y sufriente, de acuerdo a Rand porque esa era la visión metafísica de la realidad y del hombre de la cultura en la edad media expresada en el sentido de la vida de dichas personas en esa época, dada la influencia del pecado por ejemplo en la visión del hombre expresada en el Cristianismo.

Esculturas

Pintura

Comparemos pues las esculturas greco-romanas anteriores con un retrato de la edad media de Bartholomaeus Anglicus.

Sin cometer el error de selectivamente escoger aquellas obras de la edad media que muestran o un hombre en estado de tristeza, sufrimiento, con un aspecto físico pálido o debilitado y seleccionar lo opuesto en los griegos o romanos, pues hay excepciones en ambos casos, y dejando de lado los avances estilísticos de las respectivas épocas, una búsqueda general de obras de ambos períodos muestra lo que expone el ejemplo anterior, un tono general de sufrimiento y debilidad física en las obras medievales y deja una sensación más bien displacentera al observar la obra que en el caso de los griegos y romanos.

El sentido psico-epistemológico, por otra parte, refleja la noción del hombre sobre su capacidad para conocer y lidiar con la realidad. Puede que uno piense que tiene la capacidad de conocer la realidad, de lidiar con ella, de utilizar la razón para entender el universo, de ver las cosas claramente, con el mayor enfoque y concentración posibles, lo que expresa el grado de conciencia que podemos tener sobre la realidad. En el arte la visión racional se expresaría por la claridad y la nitidez, y lo contrario por una imagen opaca, difusa, difícil de ver los contornos, dónde empieza una cosa y termina la otra. Esto dará lugar de nuevo a diferentes tipos de obras artísticas.

Tomemos en cuenta la claridad de las siguientes obras, la primera de Jean-Auguste-Dominique Ingresy la segunda de Ann Davis, contemplemos la nitidez que demostraría una epistemología racional del sentido de la vida, que a su vez denota la capacidad y el gran nivel de cognición del artista y el enfoque general de su sentido de vida psico-epistemológico.

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Comparemos lo anterior con las siguientes obras, la primera de Monet y la segunda de Kirchner:

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Siguiendo estos planteos de Ayn Rand, podríamos apreciar la nitidez, expresión de una psico-epistemología racional, y la ejemplificación del valor metafísico de la belleza femenina en un cuadro de Sir Edward Poynter o ver algo como lo opuesto en un cuadro de Picasso, en el orden mencionado:

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Aquí entra en juego una cuestión importante y es la facultad integrativa del hombre, su capacidad racional. Como argumenta Peikoff, discípulo y seguidor de la filosofía de Rand, en su libro “Dim hypothesis: Why the lights of the west are going out”, lo que distingue los distintos tipos de construcciones culturales a lo largo de la historia es la capacidad integrativa que subyace a las mismas, desde la alta integración hasta la desintegración expuesta en una filosofía de tipo nihilista. Esto se expresa muy bien en el arte, donde en una obra como la de Poynter todos los aspectos físicos de colores, formas, texturas, etc., están integrados en algo coherente y distinguible fácilmente, donde a su vez, existe un significado explícito particular, donde se intenta claramente mostrar algo, donde la faceta de la interpretación no es algo rebuscado, pues la exposición de la obra deja un impacto inmediato y abre un significado en la persona. Esto no ocurre, por ejemplo, en el arte abstracto contemporáneo, donde las formas y colores se entremezclan, donde no hay significados claros, donde tanto la dimensión metafísica como psico-epistemológica casi que están ausentes, pues no hay integración coherente global de los distintos aspectos, en algo que siga conjuntamente un sentido definido. Consideremos la siguiente obra de Kandinski como ejemplo:

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El sufrimiento versus el bienestar y la racionalidad versus la irracionalidad tienen un peso central en el pensamiento de Rand. Según su planteo el hombre como ser racional no se ve a sí mismo en un estado permanente de angustia que lo acompaña toda la vida. Sí, puede haber angustia, puede aparecer un vacío, puede haber sufrimiento, puede haber tragedia, pero para su sentido de la vida, esos son estados pasajeros, momentáneos, de su existencia. No es que no le de lugar al sufrimiento, es que no lo considera lo importante en la existencia del hombre. El estado natural de tal ser racional es la alegría, la felicidad, el disfrute, la razón, las pasiones y el sentido o propósito. Metafísicamente, valores como la fortaleza, la independencia, la belleza, la justicia, el honor, el orgullo, la felicidad, la alegría, la inteligencia y la creatividad representan lo que el ser humano como entidad racionalconsidera importante en el mundo, y es fiel a su ser que el arte que exprese contenga plasmados estos valores, a través de formas concretas, a través de integraciones de distintos elementos tomados de la realidad: colores, sonidos, formas, etc. Psico-epistemológicamente  lo importante es la razón, no lo irracional, que no es lo mismo que dejar las pasiones de lado, sino que es una postura acerca de nuestra capacidad de conocer y lidiar con la realidad, el ser racionalconsidera que puede conocer la realidad cada vez más intensamente y de forma precisa, para enfrentarse al mundo con sus propias herramientas cognitivas. El resultado de expresar estos valores en conjunción, es el gran arte, el que le da a uno una visión de lo mejor que existe en el mundo, una visión que puede llegar incluso a impulsar a uno mismo a mejorar y superarse, y representa un alimento para la conciencia en términos de Rand en momentos de fealdad y mediocridad, que nos recuerda como el mundo puede llegar a ser o lo mejor que tiene para dar.

Parecería entonces haber como una escala de valor de la obra artística, construyéndose una jerarquía específica, y aquí comienza un poco a introducirse mi crítica. Argumento que no necesariamente existe tal escala considerando los elementos metafísicos y psico-epistemológicos. Siguiendo a Ayn Rand, uno podría considerar las siguientes obras como ubicándose en la cúspide de la valoración artística, no precisamente por la habilidad técnica y capacidad del artista, sino por los aspectos de grandeza con los que representan al ser humano y la nitidez y claridad con la cual está representado:

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Siguiendo el orden desde arriba: Jacques Louis David: “Napoleón cruzando los Alpes”; Herbert James Draper: “Puertas del amanecer”; Johannes Vermeer: “El arte de la pintura” o “La alegoría de la pintura”.

Estas obras, con excepción de la de Vermeer (que comprende un período anterior, el de la ilustración) son ejemplos de la escuela de arte denominada “Romanticismo”. Ayn Rand daba un énfasis particular a esta. La mayoría de las personas ha tomado esta corriente como irracional y orientada hacia las emociones, rechazando la razón, pero según Rand de hecho no podría haber ejemplificado un sentido de vida más racional. Pues quedarse con el contenido emocional de dicho arte es un análisis muy superficial, para Rand la fuente primordial de las respuestas emocionales son las evaluaciones que el individuo hace de la realidad, son los valores los que están en directo contacto con las emociones y los que las desencadenan. Para la autora el Romanticismo fue la mejor escuela de arte, tanto en la pintura, como en la música y la literatura (las artes básicas), pues fue el primer tipo de arte en conceder al hombre la característica de un ser de conciencia volitiva. Esto no significaría que el hombre escape de fuerzas causales, sino que implica una visión en la que el hombre es capaz de llegar a la grandeza, a través de sus facultades de pensamiento y su pasión por ser mejor. Esto lo diferencia de otras escuelas que veían al hombre atado a fuerzas ajenas a sí, al destino, a los dioses, etc. Siguiendo a Rand, el Romanticismo combinado con una cuota de realismo expresaría el ideal Aristotélico del gran arte, pues muestra al hombre “como puede y debería ser”. Recordemos que el ser racionales un ser profundamente pasional y a través de las emociones llegamos a aquellos valores y abstracciones metafísicas que resultan lo que consideramos importante en el mundo.

Sin embargo, argumentaría que una obra con una psico-epistemología racional pero con una metafísica dramática o que ejemplifique el sufrimiento u otro tipo de emoción o cualidad no relacionada directamente con la cúspide del bienestar, no es una obra de menor valor filosófico o de menor grandeza, que una que ejemplifique ambas cosas simultáneamente. Esta es una de mis críticas. En tal caso, mi posición es más realista, pero alegando que en el realismo de a veces cosas cotidianas o no necesariamente de cosas directamente racionales o asociadas al bienestar hay un arte de increíble belleza y de igual valor filosófico o espiritual. Una obra no tiene que tener una psico-epistemología altamente racional para que sea igualmente bella. Pues parece haber una cierta concepción en Rand, aunque quizás sea una mala interpretación, de que una metafísica y psico-epistemología racional combinada sea más bello que una cosa u otra separada.

Podemos por ejemplo comparar las obras anteriores con la escultura de “Laocoonte y sus hijos”:

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¿Podríamos decir que esta obra reúne los máximos racionales de ambas dimensiones, lo metafísico y lo psico-epistemológico? Por un lado, si bien es cierto que la psico-epistemología de la representación es altamente racional, clara y detallada, y que la  representación del hombre es aquella de la del hombre-dios, exaltando atributos de fortaleza física y majestuosidad, el tema imperante y que parece darle todo el sentido a la obra es la del dolor o sufrimiento, cada contorción y expresión refleja dicha experiencia, en consecuencia: ¿está la obra reflejando al hombre en un estado como puede y debería ser? Si bien el sufrimiento es algo que incluso en las novelas de Ayn Rand están presentes, no representan el punto cúspide ni el tema primordial de sus obras, dada su concepción filosófica, sin embargo, en la escultura anterior, no es posible culminar la obra, como quien culmina una novela, resaltando otras cosas como la felicidad, no es este el propósito de la escultura. ¿Significa esto que la obra es menos bella o de menor valor filosófico o espiritual? Creo que no es así. La obra en todo caso es más realista y agregaría que tiene un significado relevante, como muchas obras, que no necesariamente tiene que aludir a los aspectos más positivos de la existencia, basta con que incluso aluda a aspectos necesarios o la obra nos deje una enseñanza filosófica importante, todo ello implica ya de por sí una gran integración conceptual. Imaginemos que todas las obras fueran iguales y mostraran personas felices dejando de lado otros aspectos de la vivencia humana, creo que el arte se volvería monótono y aburrido, y dejaría de lado una parte de la existencia humana, sin decir necesariamente con todo esto que la concepción de Rand sea mostrar la felicidad siempre, pero en todo caso no es algo que puede aplicarse a todos los ámbitos, la escultura es algo congelado, no muestra tanto la evolución hacia una mayor felicidad como lo puede hacer una novela. Pero tampoco la novela tiene que ser siempre así para ser buena e importante para un ser racional, espiritual y filosóficamente.

En su obra “El manifiesto Romántico”, Rand parece darle un sentido de superioridad a aquellas obras que se desarrollan en un ámbito más realista, o sea, no en otro universo, otra galaxia u otros mundos, sino en el aquí y ahora en cierta forma, o en un mundo posible para el hombre. Aquí planteo otra crítica, se puede hacer una gran obra, mostrando diversos aspectos morales y filosóficos en general, sin dejar de lado la posibilidad de escribir sobre mundos ficticios, con criaturas o escenarios totalmente ficticios. Pensemos en obras como el Señor de los Anillos de Tolkien o la saga de Star Wars de George Lucas, obras enteras de este tipo quedarían en un rango o jerarquía inferior según los planteos de Rand, sólo porque son irreales, muestran cosas como la magia o ciertos aspectos místicos, criaturas inventadas con habilidades no-humanas, etc. Y considero que eso no les quita belleza ni valor filosófico dentro de una filosofía racional con una metafísica que se centre en la felicidad y en valores positivos en general, además del valor artístico e imaginativo agregado que tienen dichas obras.

Consideremos como ejemplo a Roger Dean, un pintor que trabaja paisajes de mundos exóticos o de planetas que no son el nuestro, con una excepcional habilidad y un estilo personal muy marcado, creando obras muy bellas:

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A su vez, dentro del aspecto psico-epistemológico, también encontramos ejemplos donde la mayor claridad y detalle de una obra no la hace mejor ni necesariamente más bella o de mayor valor filosófico. Consideremos por ejemplo la pintura hiperrealista de Roberto Bernardi:

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Esta no es una fotografía, en términos de Rand es la demostración de una psico-epistemología racional,  además de un talento y habilidad excepcional. Pero una mayor claridad y detalle en la obra no significa que esta sea necesariamente mejor o más bella. Comparemos la anterior con ejemplo de obras de temas similares de van Gogh:

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(La pintura del medio es un extracto de la obra original)

La habilidad, el tipo de trazo particular, los colores y su combinación sobrepasa cualquier valor adicional que una mayor claridad podría otorgarle a estas pinturas, incluso podría quitar el efecto particular y el estilo distintivo que le da van Gogh a sus obras. Pero lo que es más, la falta de mayor nitidez o claridad es hasta uno de los elementos que en conjunto con lo demás hace que la obra sea bella, original, donde el artista marca su individualidad, sin llegar al extremo de un arte desintegrado o abstracto, el cual Rand criticaría particularmente. Podemos ver este efecto de falta de nitidez en los óleos de Joaquín Sorolla y Bastida por ejemplo, donde ello no quita el valor artístico de sus pinturas:

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Si fuéramos a combinar estos dos aspectos, de una psico-epistemología no tan racional (falta de claridad, detalles, contornos difusos, menos realismo, etc.) con una metafísica mostrando hechos o realidades no tan buenas o aspectos no tan positivos de la existencia, aun así encontramos arte bello, bueno, con una alta integración, con mensajes filosóficos relevantes y con valor espiritual. Considero como ejemplo, “La gran ola de Kanagawa” o “Fuji rojo” de Katsushika Hokusai:

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A pesar de estas críticas, coincido con Rand en el valor y el aporte del Romanticismo al arte, en cuanto a los aspectos metafísicos y psico-epistemológicos. Siguiendo a Rand, en el ámbito de la música, por ejemplo, el Romanticismo dio auge al concierto, centrado en un instrumento, obras como el primer concierto para piano de Tchaikovsky o el segundo de Rachmaninoff, son en sí un canto a la grandeza y virtuosidad del individuo y a la claridad y enfoque de un individuo racional. A diferencia de la pintura, la música es especial en transmitirnos los valores o abstracciones metafísicas por su evaluación emocional, más que por una representación directa como en la pintura. En el ámbito de la literatura por su parte, surge la novela, la máxima expresión del arte literario por su infinita posibilidad creativa. Autores como Víctor Hugo o Dostoievski son grandes ejemplos del gran arte según Rand. pero de nuevo, a pesar de todo esto, como indiqué anteriormente, estos aspectos metafísicos y psico-epistemológicos en su dimensión más racional entendida por Rand no necesariamente a mi criterio implica que otras obras de arte diferentes en estos aspectos sean menos bellas o valiosas.  

Cabe destacar, sin embargo, que hoy en día, parece haber una degeneración de los valores del serracionaly el cambio constante hacia una filosofía negadora de la vida, enfocada en aspectos pesimistas y nihilistas, buscando la creatividad mediante la desintegración, ha llevado al auge de un arte que carece cada vez más de belleza y valor filosófico. Y es verdad que dos elementos están desapareciendo en el arte actual: el sentido de la vida del ser racional,y la integración que hace al arte mismo. Hoy en día generalmente el arte ejemplifica más que nada valores metafísicos como el sufrimiento, la fealdad, la derrota, la locura, la desesperación, etc. A nivel psico-epistemológico tenemos obras donde se pierde cualquier elemento significativo consistente. Al mismo tiempo, se está perdiendo cada vez más la integración que hace a toda obra de arte, ahora simplemente se ven formas aisladas, manchas, mezclas de colores y demás, como si el nihilismo se hiciera una expresión concreta en el arte de hoy en día. Como indicaba Rand, los colores, por ejemplo, son atributos de los objetos, pero no expresan nada más por sí mismos, una pintura llamada abstracta de mezcla de colores no tiene ningún valor como concreción de una abstracción metafísica, podrá ser una linda mezcla de colores, pero no llega a representar fácil y significativamente algo más. La autora es más tajante al decir que cuadros hechos de manchas y colores es una vuelta al nivel primitivo, sensorial, de nuestra cognición, lo cual refleja la psico-epistemología preponderante de la cultura, según ella el arte de figuras y elementos integrados tienen la función de “expandir nuestra conciencia”, no de volver a lo básico y concreto. Todo esto no implica, siguiendo a la autora, que uno reaccione negativamente frente al arte contemporáneo, pues es el propio sentido de la vida que nos incita a sentirnos bien o mal con la obra, aquella que exprese lo común, lo extremadamente rutinario o lo mediocre, resultará apacible para quien tenga esa visión de la vida, y resultará desagradable para quien tiene un sentido de la vida basado en la razón y la excelencia.

Referencias

Peikoff, L. (2013). Dim hypothesis: Why the lights of the west are going out. Penguin Books.

Rand, A. (2009). El manifiesto romántico. Buenos Aires: Grito Sagrado.

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