Una visión sobre la ética y la moral basada en la ciencia. Algunas reflexiones.

© 

Leandro Castelluccio

 

(Imagen obtenida de: https://en.wikipedia.org/wiki/The_Moral_Landscape/media/File:Artificial.intelligence.jpg)

 

En el 2010, el neurocientífico, filósofo y autor Sam Harris publicó el libro “The Moral Landscape”, que repercutió en los ámbitos académicos, reanimando la discusión sobre la moral y el papel de la ciencia en esta.

El libro trata de reintegrar a nivel de la discusión sobre la ética y la moral los hechos científicos y los valores humanos. Para Harris la moralidad está relacionada con el bienestar de los seres humanos, más específicamente, seres conscientes, donde existen picos y valles de bienestar en un “paisaje moral”. Considerando que el bienestar es la base desde donde construir una moral, Harris afirma que la ciencia más que describir puede prescribir aquellas cosas que son morales o correctas de hacer porque podemos objetivamente (a través de la ciencia) determinar qué cosas contribuyen al bienestar de seres conscientes como los humanos.

Según Harris ya sabemos lo suficiente sobre el cerebro y su interacción con el mundo como para afirmar que existen objetivamente respuestas correctas o erróneas acerca de la moralidad, por lo que el autor se aleja de un relativismo moral, aunque no niega la contribución de la cultura en cómo podemos llegar a experimentar los picos de bienestar del paisaje moral.

Aquí hay algunos enlaces donde Harris explica sus ideas plasmadas en el libro y da respuestas a algunas críticas del mismo:

https://www.ted.com/talks/sam_harris_science_can_show_what_s_right

https://www.youtube.com/watch?v=sTKf5cCm-9g

https://www.huffingtonpost.com/sam-harris/a-response-to-critics_b_815742.html

El libro propone interesantes debates, pero el alcance de sus pretensiones me resulta un tanto acotado. Aquí comparto algunas reflexiones al respecto.

Para empezar, plantearía que no cualquier cosa puede ser el estándar de una acción, o sea, el criterio para catalogarla como buena o mala, no cualquier cosa puede serlo en referencia a una moral que vele por el bienestar. Harris concordaría que no lo es, pero si la felicidad es el estándar, cualquier cosa que haga a uno feliz es buena, independientemente de las consecuencias para uno o para otros. Esa parece ser una de las críticas de Ari Armstrongdesde la perspectiva de la filosofía del objetivismo que puede encontrarse en el siguiente link: https://www.theobjectivestandard.com/issues/2012-winter/sam-harris-unscientific-morality/. Varias críticas a Sam Harris provienen frecuentemente de personas que se alinean con dicha filosofía objetivista, planteando que Ayn Rand ya ha desarrollado una moral objetiva. Aunque creo que Harris negaría que cualquier cosa haga feliz a una persona, pues existen verdades objetivas respecto al bienestar humano, el argumento objetivista iría más allá, al afirmar que la felicidad no es el estándar sino la consecuencia de la moral.Como indica Ari Amstrong en su artículo en el link antes mencionado, son los valores racionales los estándares de la conducta ética o moral y la consecuencia es la felicidad, y no al revés, que la felicidad es la causa o razón de la conducta moral. El problema que considero con este aspecto del objetivismo es que esos valores racionales están impregnados en su base, por decirlo de una manera, de elementos mentales como lo son el placer, bienestar o felicidad. El objetivismo parece plantear que los valores morales son racionales en base a la idea de la supervivencia del ser humano como ser pensante y racional, y que la experiencia de placer o sufrimiento no justifican la moral. ¿Pero por qué una persona querría sobrevivir en primer lugar? No es algo que siquiera a veces sea una decisión racional sino un impulso incontrolable. En este sentido, considero que en la base de las posturas morales se hayan tales experiencias, no sobrevivimos por una simple decisión de sobrevivir desconectada de nuestra naturaleza, lo hacemos por la experiencia subjetiva que conlleva. En esta línea, mi pensamiento sería más acorde al de Harris, pero tengo amplias diferencias con este, como aclaro en este ensayo. A su vez, respecto a la posición de la filosofía objetivista, considero que la supervivencia y los valores obtenidos, son una consecuencia de la recompensa que implican, el tema es que hay cosas que objetivamente nos llevan a altos estados de recompensa y cosas que no. En este sentido, a nivel ético, considero que el objetivismo acarrea ciertos problemas, por ejemplo que el hombre puede usar a otros hombres como esclavos y estos pueden sobrevivir de esa forma, la supervivencia no requiere necesariamente la facultad racional de un sujeto, eso parece quedar claro incluso en los escritos mismos de Ayn Rand, pero en cierta forma parece hacerse énfasis en eso, en la cuestión de la supervivencia para un hombre racional, al mismo tiempo que no se aclara o hace énfasis en ese punto de por qué sobrevivir y como la facultad racional no siempre es necesaria, que invita a desacreditar el razonamiento objetivista respecto a la moral. Por otro lado, agregaría en cuanto al planteo ético de Ayn Rand, que las exigencias explícitas e implícitas del mismo, respecto a la actitud perfeccionista, el trabajo consciente atencional constante, la mayor conciencia posible, etc., pueden transformar la moral en una experiencia de sufrimiento más que de placer o bienestar.

Para empezar existe un riesgo de contextualizar la felicidad o cosas que hacen a uno feliz. Pues es cierto que existe un papel cultural, pero la cultura no afecta la esencia de la moral según mi punto de vista, y al contrario, la cultura puede enmascarar una experiencia como si fuera un pico de felicidad cuando en realidad es contraproducente a la misma, aunque Harris quizás estaría en parte de acuerdo con este planteo.

Por otro lado, Harris sí se centra en la idea de la felicidad o el bienestar como valor moral a acatar y de ahí construir mandatos morales objetivos en base a lo que la ciencia puede decirnos sobre el bienestar y como este se obtiene, se aumenta o disminuye. Ahora Harris parece tener en cuenta esto también aplicado al bienestar mismo, esta cuestión de acatar tal criterio tiene sus problemas en el planteo de Sam Harris (como indicaré a continuación). Ahora, mi planteo es que la moral y la ética refieren a acciones humanas, las acciones humanas están basadas en criterios o fines, toda acción tiene un criterio detrás. Y el punto está aquí, ver cuál es el mejor criterio. Mi trabajo ha sido encontrar el criterio básico de toda acción humana, el cual identifico con la recompensa (que no refiere necesariamente a la felicidad o bienestar). Y de ahí construyo mi planteo ético.Sin embargo, Harris parece ir con la postura de que existe una base científica por la cual deberíamos valorar el bienestar, el nuestro o el de otros. El bienestar es mejor que el malestar, podríamos decir, pero más que una postura filosófica o científica, la recompensa, que no necesariamente equivale a la noción de bienestar que pueda estar pensando Harris, es una cuestión axiomática de la naturaleza humana, ese es mi planteo. De forma que el asunto ahora es ver qué conductas implican altos estados de recompensa y cuales no.

La opción de optar por altos estados de recompensa en vez de bajos es una postura sí filosófica, podría decirse, pero que estará determinada por la recompensa misma (como cualquier otra postura filosófica que implique una cuestión moral), de forma que la naturaleza moral misma se determina a sí misma por decirlo de una manera. Los propios planteos que hace Harris dependen de lo que a él lo recompensa o considere que implica recompensa, ahora qué lleven o no a altos estados de recompensa es otra cuestión. Por otro lado si bien es cierto que ciertas verdades no necesitan demostración, son axiomáticas, ese no es el caso, según mi criterio, deafirmaciones como que “un mundo en el que todos fueran miserables al máximo sería peor que un mundo en el que todos fueran felices”, pues para decir eso se requiere un criterio. Porque ¿qué implica “peor” o “mejor”? ¿Cuál es el criterio de eso? “Mejor” lo asociamos a estados de recompensa, y como ese es el criterio en base al cual decidimos, es que decimos que una cosa es mejor o peor, lo podemos decir objetivamente, pero sólo en base a tal asociación con ese criterio. O sea, existen verdades morales pero estas están ligadas a un criterio, y tal criterio eventualmente no tiene una razón objetiva de justificarse, simplemente se adopta o se busca porqué eso es lo que decidimos como seres humanos, en base a nuestra naturaleza. Harris parece argumentar que muchas posturas científicas asumen ciertas verdades, pero diría que esto no es equivalente a adoptar un criterio como verdad axiomática, sí sería equivalente en cierta forma a adoptar el criterio asociado a los postulados, pero no a decir que es una verdad evidente.

Si bien concuerdo en quepodemos encontrar verdades morales objetivas, estas dependen de criterios, yo considero que he encontrado el único criterio, el verdadero, pues es el criterio axiomático básico que no elegimos, el de la recompensa, que es parte de cómo funcionamos, cómo es nuestra naturaleza. Esto lo elaboro detalladamente junto a mi planteo ético en general en mi libro “Proposiciones” (link). Y por este lado también tengo diferencias con Harris. Los altos estados de recompensa son el estándar de mi planteo, no simplemente la felicidad, pues distingo la felicidad y la autoestima, y dentro de los altos estados de recompensa en particular la autoestima es el eje central de mi planteo ético y no otros tipos de recompensa o felicidad. Desarrollo el concepto de cómo la autoestima no se cultiva de cualquier forma, y hago ciertos planteos en este sentido. Los picos en el paisaje moral no equivalen necesariamente a los altos estados de recompensa que yo destaco, por ejemplo la autoestima en mi planteo es algo muy específico y lo que conlleva y permite refiere a los máximos estados de recompensa posibles en el ser humano. Por otro lado, los altos estados de recompensa hacen referencia a una experiencia individual, no un bienestar general o inter-individual. A su vez, desarrollo las derivaciones socio-políticas de los altos estados de recompensa como estándar moral, qué sucede y cómo se resuelven a este nivel los conflictos entre las personas.

También planteo que el sufrimiento no juega el mismo papel que la recompensa, evitar el sufrimiento no es en mi planteo un estándar moral, sino el cultivar recompensa. Y como indicaba, en mi planteo la recompensa es axiomática en la acción humana, todos contemplan una acción moral, nadie escapa de la recompensa, el problema son los estados a los que esa recompensa lleva y cómo esto afecta la recompensa de otros sujetos.

Finalmente, una última diferencia que tengo con Harris: el tema de la conciencia. No diría necesariamente que la moral depende de la existencia de conciencia tal como la conocemos, refiriéndome en este caso a los qualia, la experiencia subjetiva misma, por ejemplo la experiencia del rojo cuando observamos algo de ese color. Pues considero que las propias representaciones de cosas, unidas en un sistema complejo, que tiene representación de sí mismo e intenciones y particularmente representación de recompensa es suficiente para que se considere relevante la moralidad en relación a tal entidad. Esto es relevante cuando hablamos de la noción de derechos, pues podemos caer en el error de negar derechos a entidades inteligentes que no necesariamente tienen el mismo tipo de conciencia que nosotros. Como indico en mi obra “Proposiciones”, que un organismo tenga la posibilidad de altos estados de recompensa en su dimensión subjetiva, de qualia, (que es mi planteo ético principal a nivel político) diría que debe considerarse derechos para tal organismo, pero cabe destacar que las representaciones neuronales de tales estados, por ejemplo, ya serían suficiente, pues todo eso que el cerebro es capaz de hacer y que tendría su mímica en el plano subjetivo según mi planteo, es una expresión de un alto nivel de autoconciencia y motivación, que se puede manifestar en patrones neuronales u otros patrones en otros sistemas físicos. Una entidad que actúa dada tal actividad de los patrones en determinado período de tiempo, con pleno conocimiento de su existencia como entidad y de los patrones de recompensa que funcionan como motivador y que tiene implicancias para la supervivencia de la entidad, conllevan complejidad suficiente para considerar derechos y el respeto de los mismos para tal entidad, aunque la justificación sea solo la activación de tales patrones en tal sistema y el grado de tal actividad en una escala, que referiría a mayores o menores estados de recompensa, fuera de las sensaciones subjetivas asociadas a los mismos en un ámbito mental, en cuanto a los qualia. Por lo que considero que si fusemos capaces de construir inteligencias artificiales motivadas por semejantes patrones, aun desconociendo la posibilidad de una dimensión de consciencia subjetiva de los mismos, estos tendrían derechos y la moralidad sería algo relevante para estos.

 

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