Es realmente el universo una mente consciente? Una reflexión en base al artículo de Philip Goff

©

Leandro Castelluccio

 

Una respuesta y reflexión al artículo: “Is the universe a conscious mind? By Philip Goff”. Link aquí

 

(Imagen obtenida de: link)

 

“Cosmopsychism might seem crazy, but it provides a robust explanatory model for how the Universe became fine-tuned for life” (“El cosmopsiquismo puede parecer una locura, pero proporciona un modelo explicativo robusto de cómo el Universo se volvió finamente ajustado para la vida”). De esta forma se plantea la escencia del artículo mencionado, donde se analiza la idea de una conciencia universal o inteligencia integrada al Universo mismo, que podría denominarse bajo el concepto de Cosmopsiquismo.

Para las personas teístas podría decirse que es otra forma de hablar de la deidad o Dios como explicación del por qué de la vida y el orden percibido en el universo. Y parece haber un hecho esencial que el autor remarca que nos orienta a pensar en la posibilidad de una inteligencia en el universo, capaz de ordenar las cosas de un modo particular y es el hecho de que las leyes de la física son tales que permiten la vida, o sea, las leyes y constantes físicas son increíblemente específicas para permitir la vida misma, increíblemente porque, se argumenta, es altamente improbable que tales leyes se hayan configurado de esa forma por mera aleatoriedad o azar, lo que sugiere un diseño inteligente. Como indica el artículo: “It is therefore incredibly unlikely that a universe like ours would have the kind of numbers compatible with the existence of life. But, against all the odds, our Universe does” (“Por lo tanto, es increíblemente improbable que un universo como el nuestro tenga el tipo de números compatibles con la existencia de la vida. Pero, contra todo pronóstico, nuestro universo los tiene”).

El artículo prosigue a nombrar algunos ejemplos, como el hecho de que la fuerza nuclear fuerte (la fuerza que une los elementos en el núcleo de un átomo) tiene un valor de 0.007 y si ese valor hubiera sido 0.006 o menos, el Universo no habría contenido nada más que hidrógeno, y a su vez, si hubiera sido 0,008 o superior, el hidrógeno se habría fusionado para formar elementos más pesados y cualquier tipo de complejidad química en ambos casos hubiera sido físicamente imposible y por lo tanto no hubiera habido vida. Y así con otros ejemplos, para luego hablar de las hipótesis de por qué esto sería así.

En definitiva las probabilidades de que la vida exista en el universo parecerían diminutas, dado el espectro de las posibles variaciones en el entramado físico de la realidad, una posibilidad tan diminuta que hace cuestionar el mero azar. Entonces, ¿qué hay detrás? ¿Existe una mente consciente con el propósito de engendrar vida? Sobre este punto central deseo plantear ciertos argumentos en este artículo.

Los siguientes son los argumentos que planteo contra la idea del “fine-tuning” o una “sintonía o ajuste afinado” de la realidad:

1) El argumento de la evolución: damos vuelta la línea de pensamiento, la vida no es un fin sino una consecuencia. Años atrás cuando era un niño, noté un hecho curioso en el jardín de mi casa. Años después me ayudó a entender de forma vivencial el hecho básico de la evolución: la selección natural. Sucedió que al mirar hacia los tallos de un conjunto de yuyos, unos verdes y otros ya casi marrones claros de lo seco que estaban, habían dos clases de insectos posados sobre ellos, iguales entre sí, salvo una diferencia, unos eran verdes y estaban posados sobre los tallos verdes y otros marrones que estaban posados sobre los tallos marrones. Los insectos pues, estaban perfectamente adaptados a su ambiente particular de forma que pasaban desapercibidos si había algún gorrión que los quisiera comer. Y uno podría pensar, como se piensa acerca del “fine-tuning”, que el color de los insectos era tal para cada uno con el fin de que se camuflasen en el tallo y pasaran desapercibido, y lo sorprendente también era que parecía haber una relación entre el tallo y el insecto, pues los colores eran idénticos a la vista, todo esto no parecía para nada casual, no podía ser una simple coincidencia. No lo era, pero la realidad es otra a la de un diseño, esa situación de hecho es el resultado de que un insecto verde en el tallo marrón no subsiste mucho tiempo frente al gorrión que se lo come, ni el insecto marrón subsiste mucho tiempo en un tallo verde, de forma que naturalmente, por selección natural, vamos a encontrar insectos verdes en el tallo verde y marrones en los marrones. No hay ningún diseño, deliberación o propósito en juego aquí, naturalmente lo que observaba era la consecuencia de una serie de cosas, no un propósito en particular. De la misma forma, tales insectos tendrían distintos colores, y solo sobrevivieron aquellos cuyos colores se confundían con aquellos de su entorno (el de los yuyos), de forma que la relación entre el tallo y el color del insecto surgía naturalmente. Así es como no se piensa acerca de la vida y el “fine-tuning”, como los insectos adaptados al entorno, se podría creer que una fuerza inteligente los diseñó para que estuviesen adaptados al entorno, que no puede ser casualidad tal cosa, pero esa situación de adaptación no fue un fin en particular, sino una consecuencia del hecho de que los insectos verdes en los tallos marrones desaparecen porque son fácilmente detectados por las aves, de la misma forma creer que la vida fue un propósito u objetivo al cual llegar induce a pensar en que las condiciones o leyes físicas para la misma fueron orquestadas, sin embargo, la vida como la adaptación de los insectos en el ejemplo anterior es una consecuencia de tales condiciones o leyes, no el propósito u objetivo. Lo que sucede es que damos vuelta la línea de la causalidad, somos una consecuencia y no una causa (una causa para diseñar leyes físicas particulares). Sólo cuando consideramos a la vida como algo significativo en algún sentido y un objetivo al cual llegar es que damos vuelta las cosas y pensamos que todas las leyes físicas debieron de ser ajustadas para la vida y no que la vida es consecuencia de ciertas leyes físicas, y aquí entramos al tema de las pequeñas probabilidades de tales hechos, pero mirándo a la vida como una consecuencia ya no tenemos ese problema de lo improbable.

2) La increíbles improbabilidades ocurren todo el tiempo y siempre lo han hecho por miles de millones de años. Pensemos en la vida en la tierra, pensemos en distintas posibilidades que cada organismo podría haber tomado dada las condiciones de su contexto, un ave podría haber virado hacia otro lado, y haber sido atacada pot un depredador, un insecto podría haber volado hacia otro lado y no convertirse en alimento de otro organismo, un antiguo ser humano podría haber logrado conseguir alimento si solo conseguía recorrer un poco más de distancia, etc. Cada alternativa imaginable a cualquier evento agranda la improbabilidad de lo que finalmente ocurre y ha ocurrido, pero ese es un juego mental, a fin de cuentas una cosa sucede y si sumamos todas las posibles alternativas, lo que ocurre puede parecer muy improbable, pero es lo que ocurre, de esta forma, si pensamos en las alternativas, las cosas altamente improbables son las cosas que ocurren todo el tiempo, no hay mayor misterio. Pensemos en otro ejemplo, un mazo de cartas que arrojamos al suelo de forma lineal. Si las cartas salen todas ordenadas del menor número al mayor, nos llama la atención, pues ese patrón es significativo para nosotros, y luego pensamos en las probabilidades ínfimas de que haya salido así, pero lo ha hecho y pensamos luego que no puede ser coincidencia. Pero la realidad es que cualquier combinación tiene la misma probabilidad, o sea, que cualquier combinación es igual de improbable, pero ocurre de todas formas, solo porque una combinación donde se va del menor al mayor número nos resulta especial o significativa es que pensamos que no puede ser coincidencia o que no es casualidad, pero cualquier otra combinación es igual de improbable. De esta forma estas improbabilidades ocurren, nos llama la atención cuando le asignamos valor o un significado especial a algo, como la vida o nosotros, y ahí empezamos a hacer conjeturas de que no puede ser casualidad o fruto del azar. En todo caso esta forma de pensar es fruto de un sesgo cognitivo en cuanto a las atribuciones que hacemos de las cosas y lo que nos resulta significativo.

3) Es un sesgo detenernos en la vida y no pensar, por ejemplo, que los átomos son algo del tipo “fine tuning”, aunque luego no existiese vida en el universo. De nuevo volvemos al papel de qué le otorgamos un significado especial, que es tal para nosotros, decimos que la vida requiere un fine-tuning pues ese es el fin u objetivo como remarcaba antes, pero por qué no pensar que el átomo es algo significativo, ordenado y especial, de forma que las leyes de la física son tales para que existan átomos, independientemente de si luego hay vida. Esto ilustra la potencia de nuestra selectividad a la hora de elegir algo significativo y especial, obviando todo lo demás, quizás la vida es irrelevante y lo especial son los átomos y es por ello que las leyes físicas son lo que son. En tal caso la vida es una consecuencia de las leyes hechas para que hayan átomos, como lo es en realidad la vida: una consecuencia. Pero siguiendo este razonamiento, podemos ir hacia atrás, moviéndonos a estructuras anteriores al átomo, como siendo el objetivo de la realidad, y así continuamente hasta que ya no tiene sentido preguntarse por el “fine-tuning”.

4) Se debe explicar el “fine-tuning” mismo de la entidad inteligente que crea las condiciones para la vida. Esto es así pues tal entidad sería una estructura determinada que tiene que ser tal para que dicha entidad quiera generar vida y de determinadas condiciones, por lo que caemos en el mismo problema: ¿qué tan probable es que exista una mente inteligente, dotada de conciencia, con las características adecuadas y específicas para que haya tenido la intención de engendrar vida estableciendo ciertas leyes físicas? Se debe explicar entonces lo ajustado de la entidad misma.

5) Podemos encontrar miles de ejemplos donde el fine-tuning ya no parece tan bueno o ajustado. Por ejemplo otras especies han existido y se han extinguido, esto también parte del fine-tuning. La vida también tiene un curso particular y muchos organismos en la historia de nuestra planeta han surgido y se han extinguido, ¿había un propósito en eso? La vida tiene aspectos difíciles para la vida misma, el cáncer y enfermedades desagradables serían parte del fine-tuning, si pensamos que este es un hecho, ¿pues qué sentido tiene esto como algo significativo? ¿Acaso un ajuste más perfecto o exacto hubiera eliminado estas posibilidades? Quizás no todas, podría pensarse que puede que cumplan su función, pero ciertamente muchas son sufrimientos innecesarios.

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