Cuatro ensayos cortos – 1 Sobre el Azar Ontológico

©

Leandro Castelluccio

 

Imagen: Retrato de Werner Heisenberg de Norberto Conti

 

Podría decirse del azar ontológico que una cosa se configura en cierta forma sin ninguna causa, ¿pero por qué no solemos ver que las cosas se desintegran de la nada u otras cosas se configuran de la nada sin ninguna causa? Puede que haya una razón para esto, se dirá, que no excluye que tal azar ontológico no sea el caso, ¿hay alguna razón para que algo se configure como tal sin causas? Consideremos el azar ontológico para la forma primordial de la existencia (aquello que remite a la sustancia o sustancias más simples de la realidad), se dirá que esta surge sin causas, no decimos que simplemente es, sin causas, sino que la existencia se configura como tal, entendiendo un estado de no existencia, un punto donde nada existe y un cambio hacia la existencia. Pero si hay un cambio, se presupone algo que cambia, ¿qué cambia si no hay nada?; si se parte de que nada existe, en realidad no hay ningún estado. El tiempo parece no eludir el pensamiento, pensamos en un punto, en un antes y un después, un estado y otro, que nos da la noción de antes y después, pero si la configuración sin causas es para con la realidad misma, ¿qué estado previo es posible? La realidad tiene que ser simplemente sin causas, no configurarse como tal sin causas. Uno dirá que el azar ontológico no se aplica a la forma primordial de la existencia, ¿a qué se aplica entonces? Tenemos que partir de algo real, algo que no existe no es algo que cambia a otra cosa, y menos sin ningún motivo, sin ninguna causa, a esto me estoy refiriendo. Si pensamos en el cambio de estado de las cosas que también simplemente sería, formaría parte de lo primordial (el cambio mismo), como algo que se configura sin causas, esto supondría que en un punto no hubo cambio de estado y luego cambio de estado, sin ninguna razón, hubo un estado de donde todo era estático, por decirlo de una manera, sin cambios y luego hubo cambios. Si consideramos que lo que se configura requiere causas, el cambio de estado tiene que ser simplemente, pues la manifestación de causas implica un cambio de estado, este no puede ser causado, simplemente sería, y si consideramos el azar ontológico para el cambio de estado, que esto surge sin una razón, entonces ocurre lo mismo que el caso anterior de la forma primordial, tenemos algo donde no hay algo, lo cual es una contradicción, o sea un cambio, una configuración, donde no hay nada. La discusión sobre el azar ontológico es sobre la configuración de un estado de las cosas sin causas teniendo al menos algo dado, que simplemente es, ¿pero es posible que se configure un cuadrado sin cuatro lados? La configuración de algo obedece a una forma estructural, desde una molécula a una galaxia. Que se llegue a un cuadrado sin cuatro lados no es real, no es lógico. Que se llegue a una molécula sin sus elementos no es posible, formar un cuadrado sin lados no es posible, y lo inverso también, obtener lados separados si estos permanecen juntos, por ejemplo.

Se dice en física que teniendo determinado estado de las cosas, una modificación ejercida resulta a veces, con determinado porcentaje, en cierto estado, y otras veces en otros. Es lo mismo que pasaría tomando esferas de colores de un recipiente sin saber lo que hay adentro, a veces sale de un color y a veces de otro, y si los colores varían en número, tenemos porcentajes, la razón de los resultados está en la forma y estructura del recipiente: las esferas, cómo fueron dispuestas allí, su cantidad, etc., o sea, una estructura dada.

La cuestión que se plantea como más dudosa es quizás sobre la forma en que se da un cambio de estado, pensemos cuando no hay más configuración material posible en cuanto a una estructura anterior, cuando no tenemos elementos más que el límite, lo primordial, el estado en que cae en el espacio, de no depender de su forma, u otra causa intrínseca a la realidad, podría darse de cualquier manera sin razón, puede uno plantear, y si así fuese, ¿puede el resto de las cosas ser posibles tal cual las observamos?

He expresado por qué no comparto tal azar ontológico para las configuraciones de cosas relativamente complejas en cuanto a estructura, ¿qué pasa ahora con la forma del cambio de estado? ¿Qué pasaría con una unidad mínima de la materia y con la forma en que cambian los estados? Para los ejemplos dados, digamos, una molécula, la forma en que cambia el estado de la misma dependería de su estructura, al menos así es como aparenta ser, y la configuración está dada por los elementos de la misma, ¿por qué no pensar que lo mismo en cuanto al cambio de estado se da para una unidad mínima fundamental u otros niveles de la materia? ¿Por qué para tal unidad mínima, por ejemplo, se daría una excepción, y que allí en ese punto confinado existe azar ontológico para la forma en que se da su cambio de estado? Como índico en mi obra “Proposiciones” (ver en el menú de publicaciones”:

“Si uno plantea que la forma en que una entidad cambia de estado, al menos para cierto nivel de la materia, no tiene causa, representa un azar ontológico, en ese caso una entidad llegaría a cierto estado sin ninguna razón… Hay una entidad y un cambio de estado, pero no parece que eso fuese suficiente para explicar lo que sucede, decir que una entidad llega a determinado estado sin ninguna razón es como si se dijera que un balón rebota de cierta forma al arrojarlo al suelo porque hay un balón que es arrojado, porque hay una entidad y un cambio de estado, estaríamos dejando algo de lado, los factores que determinan la forma en que rebota un balón. Hay factores que determinan la forma en que rebota un balón, por ejemplo, y así sería para el resto de las entidades. Si la forma en que algo cambia de estado no tuviese causa sería algo arbitrario, azaroso, pero si está en la naturaleza misma de la forma en que cambia de estado una entidad el hecho de que haya una causa para ello, un factor determinante, entonces decir que no hay causa para la forma en que algo cambia de estado más que arbitrario sería imposible, ilógico.”

¿Pero y si es el caso que toda forma de cambio de estado aparenta estar determinado por la estructura?  ¿Será el caso de que lo anterior no es correcto y toda forma de cambio de estado es un azar ontológico pero la aleatoriedad posible está restringida por la estructura de las cosas permitiendo la configuración del universo tal como lo vemos? De lo contrario nada sería posible. En ese caso la forma en que cambia un estado no estaría determinada sino restringida por la estructura de las cosas. Esto significaría que para la configuración de algo no solo la causalidad estructural es importante, también es determinante la forma en cómo se da el cambio de estado, pues esto no sería una manifestación de la estructura misma. El cambio de estado da cuenta de causas, permite la manifestación de las mismas, pero lo estructural ya no sería todo, también la forma en que se da el cambio, el cambio simplemente es, y ahora la forma de darse no tiene ninguna razón, pero es un determinante. De todas formas para tener una configuración dada de las cosas, al menos a partir del nivel mayor al límite de la existencia, se requiere de causas estructurales que sostengan tal configuración, hasta un límite no causado, de haber infinitas causas nada se sostendría. ¿Pero es esto lógico y posible? ¿Puede el universo ser como es si la forma en que cambian las cosas es aleatoria, no depende de nada, aunque se diga que está restringida? ¿Y tal restricción es lógica? ¿Es la forma en que cambian las cosas independiente de la estructura y forma de las cosas? ¿Es lógico? ¿O este último planteo es resultado de una confusión? Como indiqué antes, si está en la naturaleza misma de la forma en que cambia de estado una entidad el hecho de que haya una causa para ello, un factor determinante, entonces decir que no hay causa para la forma en que algo cambia de estado más que arbitrario sería imposible, ilógico.

La realidad no puede tener contradicciones, eso no implica existencia, pensando en entidades materiales primordiales en cambios discretos, nunca podría haber tal proximidad entre sí que en un cambio discreto ambas ocupen el mismo espacio, la forma de la realidad, lo estructural, que implica tales entidades debe impedir tal posibilidad, aun habiendo aleatoriedad para la forma en que cambia un estado de algo, las posibilidades de tal aleatoriedad estarían restringidas por la naturaleza de la existencia, de la estructura de la realidad. Si la aleatoriedad implicase contradicciones no sería algo real. ¿Nuestro entendimiento de niveles más primordiales del universo, el microcosmos, es más fugaz, ¿cabría la posibilidad de lo aleatorio en tales niveles? ¿Por qué se daría en tales niveles y no en el resto? Y lo fundamental permanece, ¿no habría contradicciones? ¿El universo podría ser según lo observamos?

Creo que debemos movernos hacia un entendimiento de la realidad según una perspectiva estructural. La forma en que las cosas funcionan puede entenderse finalmente desde una perspectiva digamos geométrica, lo que llamamos propiedades de las cosas se darían por la forma estructural que tienen las cosas a nivel de su constitución, de la manera en que una esfera puede rodar fácilmente pero no un cubo, la manera en como se comporta una partícula, por ejemplo, estaría en la forma que presenta.

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